Ultimo balance cifró en 147 los muertos tras atentados en Bombay
Mientras India decretó una alerta en todo el país, el Gobierno de Islamabad se apresuró en condenar los ataques y descartar la participación de grupos paquistaníes.
Mientras India decretó una alerta en todo el país, el Gobierno de Islamabad se apresuró en condenar los ataques y descartar la participación de grupos paquistaníes.
A 147 llega el número de personas muertas tras las siete explosiones que sacudieron a la red ferroviaria de la ciudad india de Bombay, donde además los heridos suman 439, de acuerdo al último balance de las autoridades locales, que decretaron estado de alerta en todo el país.
El aumento de la vigilancia se extendió a los aeropuertos, donde se han extremado las medidas de seguridad.
La ciudad de Bombay, en el oeste de India, está en situación de "alerta alta" y la seguridad se ha reforzado en estaciones de tren y autobús, cines, mercados y otros lugares públicos.
También en Nueva Delhi, la capital del país, se reforzó la seguridad y la presencia policial en las principales zonas de la ciudad, con la instalación de puestos de control en las calles y el incremento de la vigilancia en lugares clave.
Los atentados de Bombay tienen lugar pocas horas después que ocurrieran tres atentados con granadas en la ciudad de Srinagar, en la Cachemira india, en los que fallecieron ocho personas.
En un comunicado, el primer ministro indio, Manmohan Singh, afirmó que "la serie de atentados en Jammu y Cachemira y en Bombay son actos cobardes" y "un intento de hacer cundir el miedo entre los ciudadanos".
Singh condenó estos "actos malvados" y reafirmó el compromiso de su Gobierno para "luchar contra el terrorismo en todas sus formas".
Asimismo, Singh pidió a los ciudadanos de Bombay que "mantengan la calma, no hagan caso de rumores y continúen con sus actividades" y recordó que ya "sufrieron el terror hace más de 10 años", en referencia a los sucesos de 1993, cuando una serie de atentados acabaron con la vida de 257 personas y causaron 1.400 heridos.
Bombay, capital económica de India, también fue atacada en 2003 en tres ocasiones.
En marzo cuando una bomba colocada en un tren provocó mató a 11 personas; en junio cuando un artefacto colocado en una bicicleta causó la muerte de 31 personas y en agosto, cuando otros 46 ciudadanos fallecieron en dos atentados simultáneos que provocaron 200 heridos.
Tras conocer los ataques de Bombay, el presidente de Pakistán, general Pervez Musharraf, condenó "con firmeza" los hechos, en un claro gesto hacia su vecino y histórico enemigo.
A través de un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, Islambad también negó que algún grupo paquistaní esté involucrado en esas acciones terroristas.
"El terrorismo es una lacra de nuestros días, debe ser condenado, rechazado y hay que luchar contra él de forma efectiva y coherente", afirmó Musharraf, según la nota oficial.
Pakistán e India tienen una larga disputa por la zona de Cachemira, que ha tensionado en numerosas ocasiones la delicada relación entre ambas naciones, que han desarrollado un carrera armamentista que incluye ojivas nucleares.
El modus operandi de los terroristas que atacaron la red ferroviaria de Bombay recuerda a los atentados cometidos en 2004 en Madrid y 2005 en Londres.
Las siete bombas que sacudieron la capital económica india estallaron en un lapso de media hora -entre las 18:20 y 18:50 horas locales) en la primera clase de trenes suburbanos y estaciones, y parecen haber sido activadas mediante relojería.
Un similar desarrollo de los acontecimientos fue seguido en los atentados perpetrados el 11 de marzo de 2004 en Madrid y el 7 de julio de 2005 en Londres, con la única diferencia de que en la capital británica se constató la existencia de cuatro terroristas suicidas.
En la capital española, donde murieron 192 personas y más de 1.790 resultaron heridas, explotaron entre las 07:39 y las 07:42 horas 10 mochilas con bombas, colocadas en varios trenes de cercanías a primera hora de la mañana y en plena hora punta, en un atentado considerado como el más brutal registrado en Europa.
Las explosiones se sucedieron en apenas tres minutos y fueron accionadas a través de teléfonos móviles.
También en una hora peak, de la mañana del 7 de junio de 2005, Londres vio morir a 56 personas, al detonar tres bombas en otras tantas estaciones del metro y un cuarto artefacto en un autobús, hechos que además dejaron a 700 personas heridas, en un período de una hora. (EFE)