China Hoy: Sabores latinoamericanos en la mesa china

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Un intercambio gastronómico que trasciende montañas y mares.

China Hoy: Sabores latinoamericanos en la mesa china
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  • Este es un artículo de la revista China Hoy, que puedes leer completo en este enlace gracias al acuerdo con Efecto China.

A pesar de que aún no ha llegado el último mes del calendario lunar, el viento del norte ya arrastra por las calles el dulce aroma de las castañas asadas. En la lista de sabores del Año Nuevo chino, una pequeña fruta roja proveniente de Sudamérica -la cereza chilena- ha irrumpido con una historia de travesía transoceánica y se ha erigido en un símbolo de buena fortuna en las mesas chinas.

Si hablamos del producto más popular de las compras de esta tradicional fiesta –la más importante del país–, esta nueva estrella se lleva sin discusión alguna la corona. Proveniente de un remoto lugar del mundo, al pie de los Andes, la cereza fue durante años una fruta exótica a ojos de los chinos. Nadie hubiera imaginado que se convertiría en lo que es hoy, uno de los elementos principales de la cena de Nochevieja, que además goza de connotaciones auspiciosas como la buena suerte, la plenitud y la prosperidad.

El vínculo entre las cerezas y China comenzó con un ingenioso "diálogo estacional". Cada noviembre, cuando las ramas del hemisferio norte pierden su esplendor y el anhelo chino por lo próspero y vibrante crece con el fin de año, las principales regiones productoras de cerezas chilenas entran en plena cosecha veraniega, llenando precisamente el vacío de frutas frescas en el invierno chino.

La reducción arancelaria gracias al tratado de libre comercio entre China y Chile actuó como llave maestra, abaratando significativamente los costos. La llamada "ruta exprés de la cereza" a través del transporte aéreo permite llenar los estantes de los supermercados chinos dos meses antes del Año Nuevo con las primeras cerezas de la estación; por mar, flotas transportan miles de toneladas, y, gracias a la innovación en la cadena de frío, se ha logrado preservar la frescura de cada cereza durante los 30 días de travesía.

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Cerezas importadas de Chile en una frutería en Shanghai. VCG

Desde las faldas de los Andes hasta las cocinas chinas, este "hechizo del tiempo" ha logrado satisfacer plenamente la demanda festiva, desde la Fiesta Laba hasta el Festival de los Faroles.

Si las cerezas chilenas fueron las que introdujeron parte del sabor latinoamericano por primera vez durante el Año Nuevo chino, la llegada sucesiva del aguacate, la carne de res de pastura, el camarón blanco, la chía, el café y otros productos, ha enriquecido la dieta de los chinos y remodelado silenciosamente su vida gastronómica.

Un ingrediente básico de la dieta sana

En los restaurantes de cocina ligera en grandes urbes como Beijing y Shanghai, las ensaladas con aguacate se han erigido en un símbolo de alimentación sana. Este fruto, originario de México y Perú, ha logrado, gracias a sus grasas insaturadas, derribar en China los prejuicios hacia los alimentos vegetales con alto contenido graso.

Las madres lo mezclan en los purés de sus bebés, y así los más pequeños descubren desde el principio la riqueza de una alimentación sana; los oficinistas lo untan en tostadas con huevo frito, aportando a sus ajetreadas mañanas una satisfacción sin culpa; y los pasteleros lo transforman en un suave mousse, demostrando que lo sano y lo dulce no están reñidos.

La popularización del aguacate ha sido como una piedra lanzada al agua: sus ondas no solo han impulsado la "economía de la comida sana", sino que han revelado a los chinos que el sabor y la salud pueden ir de la mano en perfecto equilibrio.

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Muestra de aguacates durante el XVII Congreso Nacional del Sistema Producto Aguacate, celebrado en Uruapan, estado de Michoacán, México. Xinhua

Una oferta baja en grasa

"Antes, al elegir carne de res, lo primero que miraba era el precio; ahora, al revisar la etiqueta, voy directo a ver si es 'de pasto'", comenta un consumidor ante un puesto del mercado, lo que refleja un cambio silencioso que empieza a asomar en relación al consumo cárnico en China.

La carne de res de pastura procedente de Argentina y Brasil ha establecido un referente de calidad en el mercado cárnico medio-alto, gracias a su crianza natural, su moderada grasa intramuscular y su riqueza en ácido linoleico conjugado.

A diferencia de la carne de res de engorda, que busca una textura grasa, tierna y jugosa, la de pasto es más firme y de sabor definido, características que se alinean de lleno con las demandas actuales de reducir grasa corporal, ganar masa muscular y controlar el azúcar y las calorías.

El auge de esta tendencia no solo marca el despertar de una conciencia que sitúa la calidad primero entre los consumidores, sino que sirve de espejo a la urgencia y determinación de la ganadería china por transitar hacia una cría más ecológica.

Invitados de honor marinos

A la hora de preparar la cena de la Nochevieja, el camarón blanco ecuatoriano y el langostino rojo argentino ocupan ya un lugar importante en la lista de compras de muchas familias. Apodados como las "cerezas del mar", destacan por una cáscara tan fina como el papel y un brillo nacarado. Una vez pelados, su carne firme y elástica libera un sabor intenso que evoca la esencia misma del océano.

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Una maqueta del camarón blanco, un producto emblemático de Ecuador, en el stand de dicho país. Wei Yao

Su éxito se debe a la creciente demanda china de "proteína de alta calidad" y, sobre todo, a la estrategia inteligente de los países latinoamericanos basada en el "origen directo y supervivencia garantizada".

El camarón blanco ecuatoriano viaja en una cadena de frío transoceánica que le permite llegar a puertos chinos con una tasa de supervivencia superior al 97%. Así se asegura que, al servirse, conserve esa textura fresca y elástica al igual que el producto recién capturado.

De este modo, no es solo un manjar, sino que uno de los regalos más preciados de la cadena de suministro global en el marco del Año Nuevo chino, añadiendo un toque de "sabor internacional" al "sabor de hogar".

Alimentos del futuro

Con un puñado de chía en el desayuno, el tazón de yogur se convierte al instante en una auténtica "bomba nutritiva". En los vlogs de innumerables influencers del fitness, las semillas de chía de Bolivia y la quinoa de Perú aparecen con frecuencia como dos superalimentos muy valorados.

Estos cultivos ancestrales, considerados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura como "alimentos del futuro", son ricos en ácidos grasos Omega-3, fibra dietética y proteínas completas. Responden perfectamente tanto a la demanda de mantener la figura como al anhelo de una vida larga y saludable.

Desde sus inicios como "ingredientes de moda" en círculos reducidos hasta su incorporación actual a la dieta cotidiana en muchos hogares, la textura elástica del pudín de chía y la sencillez del arroz multigrano con quinoa dan fe del vigoroso crecimiento del mercado de alimentos funcionales.

Además, han contribuido a consolidar la conciencia sobre el consumo de alimentos bajos en calorías y altos en valor nutricional, impulsando una revolución en los hábitos alimentarios de los chinos.

Un apreciado regalo

Al amanecer, cuando el primer rayo de sol se cuela por el marco de la ventana, el aroma de una taza de café comienza a elevarse suavemente sobre el escritorio de muchos chinos. Con esa taza de café, muchos chinos evocan la imagen que se han formado de los países latinoamericanos, especialmente de Brasil.

Más alentadora aún es la participación activa y creativa de las marcas locales. La alianza entre Luckin Coffee y la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones prevé la compra de más de 300.000 toneladas de granos de café brasileño entre 2025 y 2029, con un valor total estimado en 12.000 millones de yuanes (1.700 millones de dólares).

Esto significa que, en el futuro, quizá cuatro de cada diez tazas de café de Luckin tengan su origen en las cálidas tierras de Brasil. La popularización del café latinoamericano no solo ha impulsado a China a convertirse en el segundo mayor mercado de consumo de café del mundo, sino que también ha propiciado innovaciones locales, como las bebidas que fusionan café y té.

Los sabores latinoamericanos presentes hoy en la mesa china son, a la vez, el resultado fructífero de la cooperación económica y comercial entre ambas partes y una muestra palpable del intercambio y el aprendizaje mutuo entre civilizaciones. A medida que más ingredientes de estas tierras lejanas cruzan mares y montañas, dando lugar a nuevas fusiones gastronómicas, este "diálogo culinario" a través de medio planeta seguirá propiciando la apertura, la inclusión y el beneficio compartido en esta era.

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