La noche festivalera del sábado tuvo el comienzo más flojo en lo que va corrido del evento, ya que el carisma y el atractivo de la uruguaya Natalia Oreiro no fueron suficiente para someter a un público que esperaba ver la actuación de Juan Gabriel, que a última hora, fue aplazada para pasada la medianoche.
La reina del certamen en el año 2001, demoró en entrar en sintonía, a pesar de iniciar su show con su éxito Tú veneno.
Promediando su presentación, la charrúa más había llamado la atención por su vestimenta, un traje de cuero negro adornado con la cola del vestido de novia que ocupó en su casamiento con Ricardo Moggo, vocalista del grupo argentino de rock Divididos.
Sólo en la parte final de su actuación, Natalia Oreiro logró entusiasmar al público, gracias a la remozada versión de Ramito de violetas, que hiciera conocida en Chile Zalo Reyes, el estreno de su último tema, Alas de libertad, y la referencia al ritmo de murga, con la exitosa Río de La Plata.
Si la Oreiro no calentó la fresca noche de la Quinta Vergara, si lo hizo Germán Casas y su banda, que demostró cuan fuerte ha calado en el público la idea de reeditar ritmos de antaño.
Con un repertorio en que eligió con pinzas los hits de mayor repercusión en la década de los sesenta, Casas acentuó lo conseguido por Buddy Richard en la noche del viernes.
Así, luego de entregar la Antorcha de Plata, y previa consulta al alcalde de Viña del Mar, Jorge Kaplán, Antonio Vodanovic adjudicó la primera Gaviota de Plata de este certamen a Germán Casas, que se constituyó en el primer punto alto de la jornada.
La energía de Juan Gabriel inundó la Quinta Vergara
La noche continuó con la actuación del joven ruso Misha, que reeditando su actuación en el Circo do Solei, realizó un pulcro espectáculo de malabarismo aéreo, que sin embargo, no alcanzó el brillo que tuvo el ilusionismo de David & Dania, en la noche inaugural.
Luego de la competencia internacional llegó el turno del mexicano Juan Gabriel, que desde un comienzo echó mano a su desplante arriba del escenario para cautivar a un público, de por sí, obsecuente con su música.
El azteca, sin embargo, redujo ostensiblemente su show, respecto a las actuaciones que realizó en el Festival los años 1996, 1997 y 1998, lo que, de acuerdo a la conversación que sostuvo en exclusiva con Radio Cooperativa después de su actuación, se debió a una conversación que mantuvo con los organizadores del evento.
Lo que pasa es que me dieron sólo 45 minutos. Pues aún así, no pude cumplir, porque realmente uno no sabe a quien darle el gusto, si a la gente o a los duelos del canal, y como es 13 (el canal), para no ser de mala suerte, lo hice, comentó Juan Gabriel en su camarín.
En sólo ochenta minutos, Juan Gabriel, apoyado por una orquesta de gran solidez, dispuso de un repertorio plagado de sus grandes hits, los que adquirieron un nuevo tono cuando ingresó a escena la docena de mariachis que apoyaron la interpretación de Noa noa, Querida, Hasta que te conocí y Abrázame muy fuerte, entre otros temas, los que fueron cortados y tocados seguidos uno de otro, para ahorrar tiempo.
Así, y a pesar de no actuar el tiempo que deseaba, Juan Gabriel se sintió satisfecho por la presentación que tuvo sobre el escenario de la Quinta Vergara, aunque un poco extraño.
Esta vez me sentí bien, pero un poco extraño, porque yo quería darle el gusto a la gente. Pero como en otras ocasiones me prodigaron, ahora a lo mejor me castigaron. Pero estoy bien, me hubiera gustado tocar las canciones más completas, y otras que la gente conoce, pero estamos aquí. Además, me gané mi antorcha, comentó el artista azteca, quien confirmó que le gustaría volver a Chile a hacer una gira en la que nadie pueda limitarle el tiempo de su actuación.
La fiesta siguió hasta tarde
Como ya es tradición en el Festival, el cierre de la jornada quedó a cargo de un número destinado a ofrecerle ritmo y entretención al público asistente.
Esta vez, los encargados de hacerlo fueron la agrupación argentina Auténticos Decadentes, que un show de poco menos de una hora, repasaron su historia de más de diez años dedicados a la composición de canciones de marcado tono festivo, en una extraña mezcla de ska, cumbia y ritmos murgueros del Río de La Plata.
Como me voy a Olvidar, Vení Raquel y Loco (tu forma de ser) fueron algunos de los temas que coreó la gran cantidad de público que permaneción hasta cerca de las tres de la madrugada, entusiasmados con canciones que han inspirado a las barras bravas del fútbol argentino, que han sido imitadas por sus símiles del balompié criollo.
Los argentinos se hicieron merecedores de la tercera antorcha de la jornada, la que fue entregada por Antonio Vodanovic tras el quinto tema que interpretaron, justo en el momento en que concluyó la transmisión de Canal 13, en algo que se ha convertido en una costumbre este año.