El futuro ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot (RN), afirmó que este 2026 y el venidero 2027 se registrarán "déficits fiscales muy grandes", luego que el actual Gobierno de Boric incumpliera, por tercera vez consecutiva, la meta fiscal.
El viernes, el Ejecutivo publicó el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del cuarto trimestre de 2025, que arrojó un déficit estructural del 3,6% del PIB; cifra que está por encima del 2,2% estimado en el documento del tercer trimestre y más de dos puntos arriba de la meta estructural que Hacienda se había fijado a comienzos del 2024, de 1,1%.
En este contexto, García Ruminot expresó: "Necesitamos que la economía del país crezca más. Ya lo decía por el factor empleo, pero también por un factor muy importante que no siempre se asocia al mayor desarrollo económico del país, que es el equilibrio de nuestras cuentas fiscales".
"Todos sabemos que hemos tenido (desbalance fiscal) estos años, y que vamos a enfrentar también para este año 2026 y seguramente el 2027, déficits fiscales muy grandes. Significarán mayor endeudamiento y un alto pago de intereses por esa deuda", señaló el exsenador.
"¿Cómo podemos tener mayores ingresos? Principalmente a través del desarrollo económico, el crecimiento de la economía", cerró.
También se refirió al tema el próximo ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. En entrevista con El Mercurio, ratificó su propuesta de realizar un ajuste fiscal de 6.000 millones de dólares, donde en el primer año se recortarían al menos 3.000.
Experto: El mayor desafío de Kast es sostener disciplina fiscal y recomponer ingresos permanentes
El Ejecutivo actual atribuyó el incumplimiento de la meta del Fisco a los mayores ajustes cíclicos de los ingresos del cobre, por la concreción de la recaudación tributaria no minera más baja en una década (excluyendo la pandemia).
Sin embargo, para el analista económico de la Universidad Andrés Bello y de la consultora OpenBBK, Alejandro Urzúa, esto "no es un desvío contable, puesto que refleja error de estimaciones en ingresos, debilidad persistente de la recaudación no minera y una ejecución fiscal que tensiona la regla estructural".
"El costo (del déficit) es claro: se erosiona la credibilidad del ancla fiscal, se reduce el margen para enfrentar shocks y se traspasa mayor presión de ajuste a la próxima administración del Presidente Kast", mencionó.
"Sin duda, el desafío para la nueva Administración es sostener la disciplina fiscal y recomponer ingresos permanentes para transformar esta señal en una tendencia que sea creíble, puesto que la estabilización de la deuda en un 41,7% del PIB marcó un punto de inflexión tras años de alza, sugiriendo que los esfuerzos de contención comienzan recién a rendir frutos", dijo Urzúa.