El nuevo presidente de Brasil heredará un país en desaceleración económica, con unos tipos de interés asfixiantes, la deuda pública al alza y un déficit que roza el 10%, pero con el desempleo en niveles mínimos y la inflación relativamente bajo control.
Las elecciones del domingo 4 de octubre enfrentan dos modelos distintos para conducir la mayor economía de América Latina: la visión social del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el neoliberalismo del senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro.
Esta es la radiografía del gigante suramericano:
Recuperación y frenazo del PIB
Después de una década perdida (2011-2020), marcada por la recesión y crecimientos exiguos, el producto interno bruto brasileño (PIB) ha subido por encima del 2% en los últimos cuatro años, aunque viene perdiendo fuerza.
"El PIB creció por encima de su potencial en los últimos cuatro años", afirma a EFE Renan Pieri, profesor de Economía de la Fundación Getulio Vargas (FGV).
Lula estrenó su tercer mandato en 2023 con una expansión del PIB del 3,2%, que llegó al 3,4% en 2024.
Para ello, el Gobierno impulsó el consumo mediante la expansión de las ayudas sociales, la subida real del salario mínimo y el lanzamiento de grandes programas de crédito público en condiciones ventajosas, además de aumentar la recaudación tributaria.
Pero a partir de ahí la actividad económica empezó a desacelerarse: el 2,3% en 2025 y todas las previsiones indican que este año no superará el 2%, sostenido por la industria agropecuaria.
Más de 158 millones de ciudadanos están convocados a las urnas este 4 de octubre en Brasil. EFE
Intereses asfixiantes y alto endeudamiento
Esa pérdida de ritmo se debe en parte a una tasa básica de interés de las más altas del mundo.
Llegó al 2% anual en lo peor de la pandemia del Covid-19. Sin embargo, superada la crisis sanitaria, el Banco Central de Brasil cerró el grifo monetario para contener la inflación.
Así, Lula arrancó su mandato con unos tipos oficiales del 13,75%, bajaron al 10,5% en mitad de su gestión y volvieron a escalar hasta un desorbitante 15%.
Hoy vuelven a estar en el 13,75%. ¿Consecuencias? Parón de la inversión, dificultades de acceso al crédito y mayor endeudamiento de las familias.
Según datos oficiales, las familias dedican ya cerca de un tercio de sus salarios a pagar sus deudas, un nivel récord.
"La carga de la deuda junto a los altos tipos de interés es una mezcla nociva", asevera a EFE Sidney Lima, analista de Ouro Preto Investimentos.
Fotografía que muestra el Banco Central de Brasil, en Brasilia. EFE
Deuda y déficit público al alza
En ese contexto, la deuda pública no ha parado de aumentar. Cerró 2022 en el 73,5% del PIB y en agosto de este año era ya del 82,9%.
"La deuda viene aumentando a una velocidad muy grande y, con un escenario fiscal bastante preocupante, afecta a la capacidad de inversión pública y a los tipos de interés", evalúa Pieri.
El déficit fiscal se ha duplicado bajo la Administración de Lula. En agosto pasado era del 9,48% del PIB interanual, incluido el pago de intereses, frente al 4,68% al término de 2022.
"La gran misión del próximo presidente será reformar y controlar de forma más directa el gasto de la máquina pública, hacer un ajuste", apunta Lima.
Lula ha prometido responsabilidad fiscal, pero rechaza que sea mediante un recorte de gastos que sí pretende llevar a cabo Flávio Bolsonaro.
Pleno empleo con aumento de los salarios
Pese al difícil escenario fiscal, el mercado laboral sigue mostrando una fuerte resiliencia.
La tasa de desempleo es del 5,3% de la población activa, cuando en 2022 rondó el 9% de media. El número de ocupados es récord: 103,5 millones.
La informalidad subió ligeramente y afecta al 37% de los trabajadores, aunque los empleos con contrato formal están en máximos históricos.
Todo esto ha venido acompañado de un incremento del ingreso medio real de los trabajadores, actualmente en 3.777 reales (730 dólares / 711.000 pesos).
Fotografía de archivo que muestra un grupo de personas trabajando en un almacén en el centro de Río de Janeiro. EFE
Inflación controlada con un 'pero'
La inflación se ubica en el 4,22% interanual, por debajo del techo de la meta, que es del 4,5%.
Con todo, existe la percepción de que el costo de vida sigue elevado. Lula ha reconocido en campaña que "el pueblo aún está enfadado porque las cosas están caras", especialmente los alimentos, algo que achacó a su antecesor.
El precio de los alimentos subió más del 50% durante el mandato de Jair Bolsonaro. Con Lula ha seguido escalando, pero menos: alrededor de un 13%.
Bolsonaro y Lula se muestran cercanos al pueblo en sus últimas propagandas en TV
En el último día permitido antes de los comicios del próximo domingo, Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se mostraron cercanos al pueblo brasileño en los respectivos anuncios de propaganda electoral emitidos este jueves.
Bolsonaro cerró su último bloque de propaganda electoral con un mensaje centrado en su cercanía con el pueblo brasileño y una reforzada idea de cambio, con un llamado a dejar atrás el "viejo sistema" que rige a Brasil, sin lanzar ataques directos contra Lula.
El hijo del expresidente Jair Bolsonaro apareció primero en el video vestido de traje para introducir un discurso de cambio, que luego fue acompañado por imágenes de sus recorridos de campaña por distintas regiones de Brasil.
"Yo me sumergí de cuerpo y alma en este gran Brasil", afirmó Bolsonaro en el comercial, quien señaló que en la campaña conoció de cerca "el Brasil real" y vio el impacto de las familias para "llenar el carro de mercado".
La pieza recurre especialmente a testimonios visuales de la campaña y a escenas con madres, trabajadores, jóvenes, niños y personas mayores.
"Yo nunca recibí tanto amor en toda mi vida", recalcó Bolsonaro en la pieza, quien calificó esa respuesta del pueblo brasileño como una fuente de "esperanza" y una señal de que el país puede cambiar.
Al final, el candidato de la ultraderecha brasileña señaló que ser presidente es una "misión" de vida que tiene para "cambiar el viejo sistema" -en referencia a la Administración de Lula- para concluir diciendo: "Yo amo a mi país".
"Yo voy a cuidar de Brasil, yo voy a cuidar del pueblo brasileño, yo voy a cuidar de ti. Brasil va a vencer", aseveró.
Por su parte, Lula exhibió en su espacio de propaganda las políticas sociales que ha puesto en práctica en su Gobierno e hizo gala de otras que pretende impulsar, en especial, la reducción de la jornada laboral, para eliminar el trabajo los sábados.
"Esta es mi última elección. Mi último gobierno será el más importante de todos", dijo Lula, quien, a punto de cumplir 81 años, aspira a su cuarto mandato no consecutivo.
Al igual que su rival, Lula dedicó el grueso de su tiempo en pantalla para mostrar al líder progresista en momentos emotivos con electores de todas las edades y les conminó a votar por alguien que a quien "le gusta el pueblo".
En cambio, Lula sí dedicó dos momentos de su tiempo de propaganda, al comienzo y al final, para lanzar ataques contra su adversario.
En los primeros minutos, la pieza de Lula mostró un mensaje escrito que trataba de vincular a Flávio Bolsonaro con supuestas "críticas a la religión católica", en un intento de aprovechar una noticia falsa divulgada en la última semana para dañar la imagen del candidato opositor entre el electorado católico.
Cierres de campaña
Este jueves es el último día en el que la ley electoral permite la propaganda en televisión, los mítines, los debates y las entrevistas de los candidatos.
Bolsonaro tiene previsto participar este jueves en un debate televisado con otros dos aspirantes a la Presidencia, mientras que Lula, que ha declinado la invitación al debate, conversará a la misma hora con un youtuber.
La campaña continúa el viernes y sábado, días en los que los candidatos pueden celebrar actos en la calle, pero sin pedir el voto ni pronunciar discursos.
Los sondeos de intención de voto muestran a Lula con una ligera ventaja de unos cinco puntos y vaticinan que la Presidencia se decidirá en un balotaje dentro de tres semanas.
Cerca de 158 millones de brasileños están convocados a votar en las elecciones del domingo, en las que además de votar al presidente, elegirán a los gobernadores de las 27 regiones del país y renovarán la Cámara de los Diputados y dos tercios del Senado.