La Corte Suprema de Brasil rechazó este jueves los recursos presentados por el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) para apartar a dos de los magistrados que analizarán la denuncia por su presunta participación en un intento de golpe de Estado.
La defensa del líder de la ultraderecha brasileña alegó que los magistrados Cristiano Zanin y Flávio Dino no serían imparciales en el juicio, pues antes de asumir sus cargos en el Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) presentaron denuncias judiciales en contra de Bolsonaro.
Sin embargo, la mayoría de los magistrados que conforman el máximo tribunal votaron en línea con el presidente del Supremo, Luís Roberto Barroso, y dieron vía libre a que el proceso judicial contra el líder ultraderechista continúe tal como está previsto.
Según Barroso, los nuevos recursos del exmandatario no tienen novedades con respecto a peticiones anteriores que él mismo ya rechazó, y las solicitudes de recusación de los jueces no tienen amparo en el Código de Procedimiento Penal.
Supremo decidirá si aceptar las denuncias por golpismo contra Bolsonaro
La Sala Primera de la Corte Suprema ya programó para el 25 y el 26 de marzo tres sesiones extraordinarias en las que decidirá si acepta las denuncias por golpismo contra Bolsonaro y otros siete de los acusados y si abre un proceso penal.
La denuncia contra Bolsonaro y su núcleo más cercano, presentada en febrero por la Fiscalía, acusó al exmandatario y a otros 33 sospechosos de intento de abolición violenta del Estado Democrático de Derecho, organización para delinquir armada y golpe de Estado, entre otros delitos.
La conspiración, según la acusación, comenzó después de que el entonces presidente Bolsonaro perdió las elecciones de octubre de 2022 frente al actual mandatario, Lula Da Silva.
La trama golpista habría primero intentado impedir la toma de posesión de Lula y desembocado luego en el violento asalto a las sedes de los tres poderes del Estado del 8 de enero de 2023, una semana después de su investidura, cuando miles de ultras presionaron al Ejército para derrocar al nuevo Gobierno.