Ernesto Soberón Guzmán, el representante permanente de Cuba ante Naciones Unidas, aseguró este jueves que la isla esta "preparada" para un escenario extremo de sanciones y asegura que no contempla rendirse.
En entrevista, el diplomático sostuvo que la actual presión —incluida la restricción de petróleo impulsada por la administración de Donald Trump— forma parte de una estrategia para debilitar al país y generar descontento social.
"Si llegan a aplicar un bloqueo completo, tendremos planes para enfrentarlo; la prioridad es proteger a la población y garantizar servicios esenciales", sostuvo.
"En la mentalidad del cubano no está la palabra rendición, colapso ni traición", dijo el diplomático, y subrayó que "Cuba va a mantener la independencia, la soberanía y su capacidad de decidir su propio rumbo".
Impacto económico y crisis energética
No obstante, el funcionario afirmó que la economía ya sufre un fuerte deterioro: en cinco años el país ha perdido cerca del 15 % de su PIB y más del 20 % de su población.
La crisis energética ha provocado apagones prolongados, cancelaciones de vuelos y dificultades en servicios básicos como transporte, hospitales y recolección de basura, además de afectar el turismo y la logística interna.
Además, Soberón aseguró que las sanciones tienen un efecto "acumulativo" tras más de seis décadas de embargo y que, sin combustible, la situación empeora, aunque recordó que el país ha enfrentado escenarios similares en el pasado, como el "periodo especial".
Añadió que actualmente se trabaja en energías renovables y en la refinación de crudo pesado para sostener la generación eléctrica.
El representante también denunció intentos de limitar otras fuentes de ingresos, como la cooperación médica internacional, y defendió la disposición al diálogo con Washington bajo condiciones de respeto mutuo, igualdad y no injerencia.
Sin embargo, aseguró que Cuba está dispuesta a dialogar con Estados Unidos, pero "sin imponer condiciones ni aceptar imposiciones", y defendió que la apertura al intercambio ha sido una constante en la política exterior de la isla, permitiendo avances concretos en etapas anteriores.
Asimismo, sostuvo que la experiencia histórica demuestra que las conversaciones solo prosperan cuando se basan en la igualdad y el respeto mutuo, y no bajo presiones externas.