La vulnerabilidad de unos 24 millones de trabajadores surasiáticos en el Golfo Pérsico, atrapados bajo los bombardeos sin acceso a refugios ni a sus pasaportes, ha obligado a los Gobiernos de la región a diseñar planes de contingencia ante una crisis que amenaza sus economías.
La ruta migratoria entre el sur de Asia y el Golfo es uno de los mayores corredores laborales del mundo. Sus trabajadores sostienen desde megaproyectos hasta servicios esenciales. En Emiratos Árabes Unidos y Catar, los extranjeros son mayoría de la población.
Víctimas en toda la región
La escalada del conflicto ya ha dejado víctimas extranjeras. Según Anti-Slavery International, en Emiratos han muerto al menos tres migrantes de Pakistán, Bangladés y Nepal, incluido un guardia de seguridad de 29 años en el aeropuerto de Abu Dabi.
En Baréin, un trabajador naval bangladesí murió tras el impacto de restos de un misil en una zona industrial, mientras que en Omán un dron atacó alojamientos obreros del puerto de Duqm.
Los ataques también han dejado unos 70 heridos de al menos 15 nacionalidades en incidentes como el registrado en el aeropuerto internacional de Kuwait.
El Business & Human Rights Resource Centre y Anti-Slavery denunciaron que los migrantes de bajos ingresos son "rutinariamente excluidos" de los protocolos de emergencia y del acceso a búnkers antiaéreos, viéndose obligados a refugiarse en alojamientos precarios.
El bloqueo del sistema Kafala
Bajo el sistema de patrocinio laboral Kafala, los empleadores suelen retener los pasaportes de los trabajadores, impidiéndoles obtener permisos de salida para abandonar el país.
La situación es especialmente crítica para las empleadas domésticas, muchas procedentes de Sri Lanka, cuyo aislamiento en residencias privadas dificulta el contacto consular y las evacuaciones.
En Ratnapura, Y. Samanthi teme por su hermana Susila, de 50 años, empleada doméstica en Kuwait. "A veces, cuando suenan las sirenas, es imposible comunicarse con ella", dijo a la agencia de noticias EFE. Otra trabajadora en Dubái asegura sentirse atrapada: "Solo tenemos que esperar. No hay nada para nosotros en casa".
El motor del sur de Asia
Con unos 4,5 millones de ciudadanos en el Golfo, Bangladés es uno de los principales proveedores de mano de obra, con Arabia Saudí como principal destino.
El hijo de Saleh Ahmed, un bangladesí de 55 años que murió en Emiratos mientras repartía agua, relató que su padre salió a trabajar sin saber que la guerra había comenzado.
Nepal, con casi tres millones de ciudadanos en el Golfo, depende fuertemente de las remesas, que representan cerca del 25 por ciento de su PIB. Katmandú descartó por ahora una evacuación inmediata, aunque suspendió nuevos permisos laborales y activó un registro consular de emergencia con más de 100.000 inscritos.
La dependencia de Pakistán y el limbo afgano
Con cerca de nueve millones de ciudadanos en el Golfo, Pakistán depende de las remesas para sostener su economía. Según el Banco del Estado, alcanzaron en 2025 un récord cercano a los 40 mil millones de dólares.
Entre las víctimas figura el paquistaní Murib Zaman, conductor en Abu Dabi, que murió tras la caída de restos de un misil interceptado.
Según Human Rights Watch, los ciudadanos de Afganistán enfrentan una vulnerabilidad aún mayor: excluidos de refugios y con redes consulares colapsadas, muchos carecen de documentos para huir.