El presidente interino de Perú, el derechista José Jerí, anunció una reestructuración integral del sistema carcelario del país, que incluirá una nueva entidad estatal, después de encontrar "deficiencias administrativas críticas" que comprometen la operatividad y el control de los recintos penales a nivel nacional.
Dentro de esta reforma integral, destaca la creación de la Superintendencia Nacional de Infraestructura y Reforma Penitenciaria (Sunir), entidad que asumirá las competencias del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), quien hasta ahora estaba a cargo de los penales del país.
Jerí dirigió la madrugada de este domingo un operativo carcelario, al estilo del presidente salvadoreño Nayib Bukele, en los penales de Huacho y Huaral, en el departamento de Lima, donde explicó a medios locales que esta nueva institución fusionará las capacidades del INPE y del Programa Nacional de Centros Juveniles.
Apuntó que el objetivo de esta medida es subsanar las vulnerabilidades detectadas en el sistema de custodia y rehabilitación.
Aseguró que esta reforma alterará estructuras establecidas y afectará intereses particulares que han generado un estado de confort institucional, pero sostuvo que este cambio "es irreversible en favor de la seguridad pública".
El eje principal de la Superintendencia Nacional de Infraestructura y Reforma Penitenciaria será la modernización de los penales y la optimización de los protocolos de control interno, para así conseguir una gestión más eficiente de los recursos asignados al sector.
Una de las deficiencias detectadas: Horas en ubicar a preso que lideraba banda de extorsionadores
El mandatario visitó la madrugada de este sábado el establecimiento penitenciario Ancón I, también en la región de Lima, donde reconoció la existencia de deficiencias administrativas que demuestran que la reestructuración integral del sistema "resulta urgente e impostergable".
Detalló que durante esta visita se tardó horas en ubicar a un preso que presuntamente lideraba desde la cárcel una banda de extorsionadores y el propio centro penitenciario desconocía si este se encontraba ahí o fue trasladado al penal de máxima seguridad de Challapalca hace unas semanas.
"Cuando el Estado no puede determinar con precisión dónde se encuentra un interno ni qué decisiones se adoptaron sobre su traslado, el desorden deja de ser un asunto administrativo y se convierte en un factor que facilita la continuidad del crimen", dijo Jerí desde el penal.
En medio de esta crisis del sistema penitenciario, esta semana anunció su renuncia al cargo el jefe del Instituto Nacional Penitenciario de Perú, Iván Paredes, entre rumores de posibles contrataciones irregulares en la institución carcelaria.