La reactivación de los focos de violencia en Medio Oriente, marcados por operaciones militares de Estados Unidos y Arabia Saudita contra milicias proiraníes, desencadenó una inmediata ola de incertidumbre en los mercados energéticos globales.
Uno de estos efectos es el incremento en el valor de los combustibles, algo que comenzarán a pagar los conductores en Chile.
Como respuesta directa a este escenario de inestabilidad, la cotización del petróleo Brent -crucial para la fijación de precios de importación en el país- sufrió un salto de 5% en una sola jornada, situándose en torno a los 88 dólares por barril.
Este encarecimiento de la materia prima traspasó de inmediato la presión de costos hacia el mercado local de carburantes.
Tras 15 semanas de estabilidad, los precios de las bencinas anotaron este jueves un incremento de 32,9 pesos por litro, mientras que el diésel aumentó 28,5 pesos por litro.
¿Cómo funciona el Mepco para evitar una subida más drástica?
A pesar del incremento internacional, las alzas en los surtidores de las estaciones de servicio chilenas no reflejarán en su totalidad el golpe del mercado mundial.
Esto se debe a que el Ejecutivo intervino los parámetros del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) para actuar como un escudo protector frente a la volatilidad exterior.
"Si bien el precio internacional del petróleo generó presiones sobre el precio de los combustibles, el Gobierno profundizó el componente variable aumentando su magnitud, es decir, que se hizo más negativo", explicó Josefina Romo, investigadora de Clapes UC.
Este encarecimiento internacional generó una fuerte presión sobre los costos de importación de las bencinas y el diésel en el mercado nacional. (FOTO: ATON)
Según detalló, esta situación "implica que el Mepco está absorbiendo una mayor parte del alza que, de otra forma, se traspasaría al precio de las gasolinas".
"En términos del mecanismo, esto significa que aumentó la diferencia entre el precio base proyectado, que refleja el precio que tendría el combustible sin la aplicación del Mepco, y el precio de referencia vigente ENAP", puntualizó Romo.
"Como consecuencia, el impuesto específico disminuye, amortiguando el aumento en el precio final de los combustibles. En la práctica, esto implica que la proyección de alza de la gasolina y del diésel se mantienen en torno a los 30 pesos. De no haberse modificado el componente variable, el alza habría sido mucho mayor", detalló la experta.
Cambio de tendencia tras meses de bajas
Este nuevo escenario interrumpe la racha de alivio que habían experimentado los automovilistas durante los meses recientes. Tras las alzas registradas a mediados de abril -posteriores al fuerte incremento de finales de marzo-, las gasolinas habían mostrado variaciones acotadas durante mayo, periodo en el cual el diésel llegó a descontar más de 100 pesos.
Posteriormente, entre junio y julio, los precios anotaron dos caídas consecutivas cercanas a los 100 pesos por litro, tendencia que hoy se quiebra debido al complejo panorama internacional.
"Como hemos observado, el alza de precios y las bajas de precios en los mercados internacionales han sido continuas. Hay mucha volatilidad y, por lo tanto, es imposible saber si la próxima semana vamos a tener un alza de precios de combustibles, una baja de precios o una mantención. Hoy, con la información que se tiene, es imposible saberlo", apuntó Michèle Labbé, académica de la Facultad de Economía, Negocios y Gobierno de la Universidad San Sebastián.
Para la economista, "hablar de mayores o menores presiones inflacionarias a partir de lo que está pasando hoy en los mercados es imposible porque no existe certeza acerca de nada. Lo que sí es cierto es que con esta nueva alza vamos a tener mayor presión inflacionaria que la que teníamos hasta la semana pasada, pero probablemente menores a las que se tenían en principio cuando se esperaba que esto pudiera durar todavía más".
Banco Central frena baja de tasas y la mantiene en 4,5% ante incertidumbre por el petróleo e inflación
Frente al resurgimiento de los riesgos geopolíticos en Medio Oriente y el consecuente encarecimiento del petróleo Brent a nivel global, el Banco Central decidió hacer una pausa en el ciclo de relajación monetaria y optó por mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%.
De acuerdo con el diagnóstico del emisor, el panorama macroeconómico global atraviesa por niveles de volatilidad sustancialmente superiores a los habituales.
Estos eventos afectaron de manera directa las proyecciones de inflación de corto plazo, forzando al instituto emisor a actuar con prudencia para salvaguardar el equilibrio de los precios internos.
Aunque diversos sectores se cuestionan por qué no se continuó reduciendo el costo del crédito en el país, los especialistas enfatizan que una baja de tasas en la coyuntura actual podría gatillar efectos colaterales adversos sobre el tipo de cambio.
Banco Central frena baja de tasas y la mantiene en 4,5% ante incertidumbre por el petróleo e inflación. (FOTO: ATON)
"Es cierto que la incertidumbre le deja al Banco Central menos espacio (...) hay gente que se pregunta 'Oye, pero ¿por qué no bajan la tasa de interés?'. Bueno, al bajar la tasa de interés, lo que pasaría es que muchos capitales se irían de Chile y eso haría subir el tipo de cambio, es decir, tendríamos que pagar más pesos por dólar. Eso nos traería lo que es inflación importada", aseveró Jaime Bastián, economista y director de la Escuela de Auditoría y Control de Gestión de la Universidad Finis Terrae.
Según puntualizó el experto, "todo aquello que importamos sería más caro y por lo tanto generaríamos inflación ya en un minuto en la cual ya estamos pasados, tenemos un 4,3% a 12 meses".
En tanto, Rodrigo Montero, decano de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, subrayó que, en general, se espera "un repunte en el margen de la economía para el segundo semestre, básicamente porque los shocks negativos de oferta que han estado afectando a la economía van a disiparse y también asumiendo un entorno internacional más benigno. Eso debiera también, naturalmente, empujar la economía a recuperar el ritmo de lo que es su velocidad tendencial".
"No obstante, también es cierto que hay factores estructurales que están empujando la economía hacia atrás y que, por lo tanto, más allá de que los efectos cíclicos puedan disiparse en el corto plazo y dar paso a un ciclo más favorable durante el segundo semestre, no se puede descartar también que este tipo de medidas que tienen que ver básicamente con el incremento en el precio los combustibles terminen por abortar finalmente esta débil recuperación, esta esperanza que hay de que la economía retome el dinamismo", agregó el experto.