El abogado chileno Pablo Araya, en representación de la fundación internacional The Hind Rajab, interpuso una querella criminal contra el soldado israelí Rom Kovtun, al que acusa de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra en Gaza.
Kovtun, identificado como un francotirador, se encuentra actualmente en territorio chileno, uno de los lugares preferidos de vacaciones para los soldados israelíes, junto a la Patagonia argentina.
Araya considera que el soldado tiene responsabilidad individual por cometer delitos en la franja de Gaza tipificados como genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra internacionales, en particular en la masacre perpetrada en el hospital Al-Shifa entre marzo y abril de 2024.
El documento expuso que el acusado, al que se le siguió la pista por las publicaciones en redes sociales que difundía durante sus actividades militares, tenía "plena conciencia de la ilicitud de sus actos" al publicar una fotografía en la que rezaba "de camino a La Haya" mientras atacaba en la franja de Gaza.
La querella explica que el acusado pertenecía al batallón "Shaked", de la brigada Givati israelí, en la unidad de francotiradores y documenta la simbología que el propio Rom Kovtun exhibió en plataformas digitales.
El ciudadano israelí, de origen ucraniano, participó en el asedio al hospital Al-Shifa y declaró a través de su cuenta de Instagram que "hace calor en el Hospital Shifa", en tono de burla, acompañado de un francotirador.
El documento recoge todas las imágenes donde el francotirador se jactaba de sus intervenciones en el territorio, así como su presencia en los corredores de Filadelfia y Rafah tras la actuación en el citado hospital.
Desde el despacho de abogados confirmaron que Rom Kovtun se encuentra en Chile desde el 6 de febrero. Se basan en material audiovisual que el propio querellado presenta en sus cuentas en redes sociales.
Amparándose en la última misión permanente de las Naciones Unidas, defienden que la jurisdicción chilena podrá proceder con este caso ya que se trata de un principio universal y el país donde se cometieron los actos no puede o no quiere iniciar estos procesos legales.
Casi a diario y pese a la tregua, Israel bombardea de forma esporádica o dispara contra palestinos con la excusa de que se acercan demasiado a las tropas replegadas en la línea amarilla, demarcación no explícita en la que siguen apostadas y desde donde aún controlan militarmente más de la mitad del enclave.
Al menos 72.050 gazatíes han muerto, entre ellos más de 20.000 niños, según Sanidad controlado por Hamás, desde el inicio de la ofensiva bélica israelí en 2023, sobre la que existe cierto consenso internacional de que albergó "actos de genocidio" contra los palestinos.
Alrededor de 650 de ellos han muerto en acciones bélicas israelíes desde el acuerdo de alto el fuego.