Chile dio un avance en vigilancia volcánica con la instalación, en el Volcán Villarrica, del primer sistema de monitoreo de cenizas que incorpora inteligencia artificial, tecnología que permitirá anticipar escenarios eruptivos y mejorar la toma de decisiones ante emergencias.
El desarrollo es impulsado por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), a través de su Red Nacional de Vigilancia Volcánica y el Observatorio Volcanológico de Los Andes del Sur, en conjunto con el Instituto Milenio Ckelar Volcanes y la Universidad Nacional Autónoma de México.
El primer sistema fue instalado en el Volcán Villarrica, uno de los macizos más activos del país. La iniciativa busca fortalecer el monitoreo de volcanes de alta peligrosidad mediante herramientas tecnológicas avanzadas.
El equipamiento permite realizar muestreos dinámicos de cenizas en tiempo real, lo que facilita su análisis físico y químico en laboratorio. A esto se suma la medición de variables atmosféricas como temperatura, presión y velocidad del viento, fundamentales para modelar la dispersión de partículas.
Estos datos serán integrados en la plataforma de inteligencia artificial, capaz de simular escenarios eruptivos y proyectar el comportamiento de las cenizas con mayor precisión que los sistemas actuales.
Desde Sernageomin destacaron que la iniciativa, enmarcada en el proyecto FONDEF IDeA 2025, permitirá robustecer la red de monitoreo existente y avanzar en prevención. "Unir capacidades técnicas y científicas es fundamental para fortalecer la prevención y el conocimiento volcánico en nuestro país", señalaron lo equipos.
En esa línea, el director del proyecto e investigador del Instituto Milenio Ckelar Volcanes, Alfredo Esquivel, afirmó que el sistema representa "un salto tecnológico" que permitirá "hacer pronósticos más precisos, con aplicaciones directas para la seguridad de la población y la toma de decisiones".
Además del avance tecnológico, el proyecto contempla la formación de capital humano avanzado, la producción de conocimiento científico y el fortalecimiento de políticas públicas en gestión de riesgos.
La iniciativa también consolida una red de colaboración entre Chile y México, con potencial de replicarse en otros países con alta actividad volcánica.