Sylvia Eyzaguirre, investigadora senior del Centro de Estudios Públicos (CEP), cuestionó el proyecto que anunció el Gobierno para reformar el Sistema de Admisión Escolar (SAE) a un modelo mixto -que contemple la selección voluntaria como aleatoria-, y aseguró que la propuesta generará confusión y perjudicará la asignación óptima de estudiantes en sus establecimientos de preferencia.
En conversación con El Diario de Cooperativa, la académica explicó que "uno de los objetivos que busca el Gobierno es introducir el mérito en la selección a partir de enseñanza media. Existe bastante acuerdo a nivel nacional, tanto desde los expertos como de la ciudadanía, por incorporar el mérito en la selección".
Sin embargo, la experta en educación apuntó que "hay que distinguir dos cosas: una es permitir que existan criterios para poder seleccionar y otra cosa muy distinta es hacer un sistema paralelo fuera del SAE, fuera del algoritmo que optimiza".
En esa línea, Eyzaguirre recalcó que "siempre estuvo la discusión de flexibilizar el sistema, tener más criterios para que los colegios puedan seleccionar y que el proyecto educativo se pueda plasmar en la forma en que seleccionan a sus alumnos, pero todo eso se puede hacer dentro del SAE, dentro de este algoritmo que optimiza finalmente por las preferencias de las familias".
"Pero lo que no tiene ningún beneficio, y yo no sé por qué el Gobierno lo está postulando, es que estos criterios de selección sean de forma independiente del SAE, es decir, que existan algunos colegios que puedan salirse del sistema de asignación centralizada y puedan estar fuera del sistema que optimiza", puntualizó.
"Eso no tiene ningún beneficio, más bien trae puros perjuicios para las familias y para los establecimientos. Me parece muy confuso el separar el sistema en dos sistemas, solo va a provocar una mayor complejidad para las familias y vas a perder capacidad de optimizar", enfatizó.
"El problema ha estado centrado en la rigidez del sistema"
La investigadora CEP explicó que el algoritmo utilizado actualmente en el SAE es el mismo que opera con éxito en la educación superior, y que éste "respeta la autonomía de las instituciones" al tiempo que optimiza las preferencias de los postulantes de forma transparente.
"El problema ha estado centrado en la rigidez del sistema, pero no en la capacidad de optimizar del algoritmo. Pero para las familias, ellas no pueden distinguir estas dos cosas y solamente ven el resultado final. Por lo tanto, le echan la culpa al sistema en su conjunto", reflexionó.
"No hay ningún argumento racional para tener dos sistemas que solo te va a aumentar las brechas de información entre familias vulnerables y no familias vulnerables", concluyó.