En entrevista con El Diario de Cooperativa, el sociólogo y ensayista Eugenio Tironi abordó los conceptos centrales de su nuevo libro, "La resaca: la presidencia de Boric, el reto de Kast", analizando el giro político de Chile desde las demandas de cambio del estallido social de 2019 hasta la búsqueda de orden, el rol que jugó el expresidente Gabriel Boric (2022-2026) y la irrupción del hoy Mandatario José Antonio Kast como su "antítesis" política.
El otrora director de Comunicaciones de la Presidencia y de la Secretaría de Comunicación y Cultura durante el Gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994) explicó el título de su obra recurriendo a una definición marítima: "Tomo la metáfora de la resaca más bien en términos náuticos. Es ese momento crítico en el cual las aguas corren en dos direcciones opuestas, en que se produce un gran torbellino, en que el bañista no sabe cómo salir nuevamente a la superficie y se pega contra la arena".
A juicio del autor, "ese fue el momento exacto en que le tocó gobernar al Presidente Boric y eso, por cierto, cambió su ruta, cambió su agenda. La posibilidad de emprender cambios estructurales como lo había planteado en su programa se fueron evaporando y tuvo que contentarse con algo a veces mucho más difícil pero menos glamoroso, que es poner orden en la embarcación, sacar el agua, animar un poquito a la tripulación".
En esa línea, Tironi destacó que la gestión de Boric terminó abocada a "contener la inflación, contener los déficits fiscales, administrar —bien o mal— el proceso constitucional, poner freno a la inmigración irregular, establecer una maquinaria del Estado mínimamente eficiente ante el crimen organizado, contener la violencia en el sur y, bueno, encauzar al país de tal modo que fuera pudiera optar, como lo hizo el año pasado, por distintas opciones a través del juego democrático".
La "antítesis"
Respecto a la llegada de José Antonio Kast a la Presidencia como archirrival del proyecto del Frente Amplio, el sociólogo sostuvo que "el hecho de que surja una antítesis a Boric, que efectivamente lo es Kast, es una probabilidad siempre abierta cuando uno está en democracia. Lo importante para un gobernante es entregar la banda presidencial en el Congreso y no tener que tirarla por ahí en una calle o desde un helicóptero arrancando de fuerzas que se toman el Palacio de Gobierno o de militares que lo bombardean".
"No es un fracaso necesariamente del Gobierno de Boric el hecho que tengamos a Kast de Presidente; es como una suerte de aplicación de la dialéctica hegeliana", planteó el analista.
Consultado sobre si el triunfo de Kast responde a un conservadurismo de la sociedad chilena o a una búsqueda de seguridad, Tironi apuntó que "aquí en Chile inventamos y exageramos mucho miedo, sobre todo en el campo económico y creo que también en el campo del crimen. Creo que estigmatizamos muchas cosas del pasado: del estallido se ha hecho un caudal increíble en base a toda esta teoría del octubrismo, lo mismo de la Convención, como si hubiese sido como un grupo de exaltados o simplemente extraterrestres que llegaron a Chile y se pusieron a divagar ahí en la sede del Congreso Nacional".
"Nos ha costado un poco elaborar esos procesos que han sido bastante traumáticos, hacer los duelos que correspondan con un mínimo grado de racionalidad —hasta donde se puede—, de tal modo que no cundan —como han cundido— el miedo y el pesimismo, porque además el miedo y el pesimismo terminan capturando y complicando a los mismos que los crearon", reflexionó Tironi.
"Es lo que creo que le está pasando hoy día al Gobierno actual, que en campaña fue un gran gestor del miedo, un gran gestor del pesimismo y hoy se queja de ambas cosas que le dificultan gobernar", señaló.
El "boricismo" y el futuro del exmandatario
Al evaluar la proyección política de Boric tras dejar La Moneda, Tironi opinó que "a la actual oposición, a la actual izquierda y al actual Frente Amplio les queda chica la figura de Gabriel Boric".
"El boricismo —llamémoslo así, así como alguna vez lo fue el allendismo y el alessandrismo— es más grande, más convocante, tiene más densidad que la que tienen las fuerzas políticas que le dieron origen. Creo que un Boric debiera estar hablándole a ese universo y tener como referencia ese universo y no la pequeña pecera del Frente Amplio, de la alianza Frente Amplio-Partido Comunista o incluso de la alianza con los socialdemócratas", afirmó.
No obstante, aunque "Boric está en esa parada, no creo que esté acompañado", advirtió el sociólogo, asegurando que "la nueva generación de izquierda que pasó por el Gobierno envejeció prematuramente y ha vuelto a una visión pre-Gobierno en lugar de tener una visión post-Gobierno y, por tanto, más contemporánea".
Finalmente, sobre el estilo del progresismo frente a la Administración Kast, Tironi enfatizó que "en un ciclo diferente, al mundo de la oposición y la centroizquierda más le vale más navegar en este ciclo, incidir, mitigar, compensar, que quedarse en la vereda protestando o dando testimonio en consecuencia. Creo que eso es lo que uno aprende de lo que fue el Gobierno de Boric".
A juicio del analista, "Boric termina con una reforma de pensiones híbrida, que logra muy inteligentemente congeniar intereses y visiones, sobre todo visiones muy distintas entre sí; logra una interesante reforma en los mercados de trabajo; logra embarcar a las izquierdas en la agenda de seguridad, con reticencias, no hay duda, y hoy día se está debatiendo eso, pero es un cambio cultural relevante".
"Si uno observa con detalle el Gobierno de Boric, uno ve allí un camino reformista que las izquierdas o la izquierda hoy día deberían replicar frente a Kast. Esa debería ser la alternativa; no la alternativa del portazo", sentenció.