A pesar del optimismo del Gobierno y el oficialismo tras la aprobación de la megarreforma, el análisis técnico de expertos y economistas sugiere que el proyecto tiene un alcance limitado. Aunque se reconoce como un paso necesario para aliviar la urgencia inmediata, el panel de El Primer Café en Cooperativa coincidió en que la iniciativa esquiva los problemas de fondo que impiden un crecimiento sostenido de largo plazo.
Uno de estos diagnósticos críticos provino de Raphael Bergoeing, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, quien cuestionó la etiqueta de megarreforma que se le puso al proyecto de Reconstrucción Nacional del Ejecutivo. Para el economista, el proyecto es una respuesta a la crisis, pero no una transformación de la matriz económica nacional.
"A mí me parece que este proyecto de Reconstrucción Nacional, que tiene el título de megarreforma, no es en realidad eso. Es un proyecto que se hace cargo de necesidades imperiosas, urgentes, que tienen que ver con recuperar el crecimiento, sobre todo también en el corto plazo para generar señales hacia adelante, pero no es una megarreforma en cuanto a que haga cambios tan radicales en lo estructural", señaló Bergoeing.
El consenso entre los especialistas es que para que Chile vuelva a crecer a tasas cercanas al 4%, la política pública debe intervenir en áreas que hoy generan fricción y baja productividad. Bergoeing identificó tres dimensiones ausentes en la ley recién aprobada, una postura que fue secundada por el resto del panel.
"Esta es una reforma que por muy importante y coherente que sea con lo que personas como yo hemos pedido, no es una reforma que se haga cargo ni de la modernización del Estado, ni de los problemas profundos del mercado laboral, ni de los problemas profundos de la educación en Chile", sentenció el economista.
En la misma línea, Cecilia Cifuentes, directora del Centro de Estudios Financieros de la Universidad de Los Andes, enfatizó que el país sigue atrapado en reformas previas que no han dado resultados y que el clima político actual impide abordar estas deudas pendientes: "Yo estoy de acuerdo con Raphael que falta el tema de reforma del Estado, falta el tema laboral, falta el tema de educación... lo que necesitamos entonces es recuperar un país en que sean posibles los consensos más amplios".
Por su parte, Rodrigo Wagner, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, sumó una nota de escepticismo sobre el impacto real de la actividad que generará la reforma y sugirió que las proyecciones oficiales podrían estar sobreestimadas.
"Esta reforma algo va a generar más de actividad, pero bastante menos de lo que están los cálculos del informe regulatorio. Proyectos de inversión van a venir, pero van a estar muy en el norte y van a ser grandes proyectos que van a chorrear a ciertos sectores, pero no alcanza para tirar toda la economía. No es como el año 2012", expuso.
Y Rodrigo Echecopar, investigador de Rumbo Colectivo, le dio una mirada más política a la forma en que se aprobó la megarreforma con escaso margen en la discusión parlamentaria: "Lo que yo más lamento de la megarreforma tributaria es que fue una discusión que se enfocó exclusivamente en las materias en donde teníamos más desacuerdo, cuando podría haber habido una construcción de un espacio de diálogo más amplio que realmente permitiera abordar con políticas públicas que dieran certeza, estabilidad y proyección de largo plazo a mecanismos de crecimiento para el país".