Squella cierra polémica por salida de subsecretario: Nos ponemos detrás del gobierno
"Todos creen en su inocencia, pero si es que se empieza a hacer excepciones en el procedimiento obviamente que eso no correspondería", dijo el timonel republicano.
"Todos creen en su inocencia, pero si es que se empieza a hacer excepciones en el procedimiento obviamente que eso no correspondería", dijo el timonel republicano.
El presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, dio por terminada la polémica con el Ejecutivo por la salida del subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, tras dar positivo a un test de drogas.
El tema escaló en los últimos días luego que Squella sugirió -en un chat- al subsecretario del Interior, Máximo Pavez, pedir perdón a Rodríguez por la decisión, ya que la ahora exautoridad insiste en denunciar la existencia de un "falso positivo".
Tras conversar con el ministro Claudio Alvarado, Squella recalcó este miércoles que "me explicó cuál es el procedimiento, me dijo tal cual que tomaron una decisión y yo doy por cerrado el tema, nos ponemos detrás de la decisión del Presidente y del Gobierno".
"Tienen sus razones, obviamente lo hice público en su momento señalando que no me parecía, pero una cosa es la opinión que uno pueda haber dado, pero a la hora que se toma una decisión nos ponemos atrás", añadió.
Al ser consultado sobre si esperaba el regreso de Rodríguez a su cargo, Squella replicó que "en algún minuto pensé que podía ser. Me quedó claro que en el fondo las reglas son las reglas, creo que todos creen en su inocencia, pero si es que se empieza a hacer excepciones en el procedimiento obviamente que eso no correspondería".
Antes de las declaraciones de Squella, el diputado UDI Eduardo Cretton opinó en El Primer Café de Cooperativa que este flanco demuestra que el oficialismo se dedica a "perder tiempo en discusiones que no van al fondo de lo que queremos hacer", como catalogó a "los dimes y diretes del presidente del Partido Republicano".
"El oficialismo no tiene que perder el norte. Tenemos tres promesas por las cuales los chilenos eligieron al Presidente Kast, y todas estas polémicas, como (lo es también) el proyecto de ley 'Escucha su corazón', nos terminan desviando del foco", insistió el gremialista.
Con todo, estimó que "Arturo Squella se tendrá que hacer responsable de sus palabras, y por lo demás, creo que nunca es bueno andar predicando sobre quién es más o menos moral al interior de una coalición".
No obstante, el subjefe de la bancada republicana, Leandro Kuntsmann, aseveró que la tienda insistirá con sus aspiraciones, como la llamada "agenda valórica": "El Partido Republicano es el corazón del Gobierno, pero también somos mente e ideas propias que planteamos en campaña, y que nos comprometimos a impulsar cuando llegáramos al Gobierno y al Parlamento, y eso es lo que estamos haciendo".
"Es natural que en un bloque amplio, como el que acompaña al Presidente Kast, existan miradas y énfasis diferentes, pero en los temas sustanciales tenemos una mirada común. Por eso, es posible caminar y masticar chicle a la vez, y pensar distinto o impulsar la discusión de ciertos temas no puede convertirse en una crisis", remató el diputado.
Por otro lado, el Gobierno de José Antonio Kast pretende anunciar una serie de medidas en materia de seguridad que incluyen modificar el concepto de seguridad público en rango constitucional y, con esto, evitar nuevos traspiés en el Tribunal Constitucional.
Lo anterior, surgió como respuesta al fallo del TC que en junio objetó parte del proyecto Escuelas Protegidas. En concreto, el inciso quinto del artículo 1 de la Carta Fundamental habla de "seguridad nacional" y el Ejecutivo considera que está desactualizado frente a al crimen organizado.
Desde el oficialismo, apuntaron a que se trata de una iniciativa para cambiar el estilo con el que se pretende enfrentar la crisis de seguridad; mientras, desde la oposición manifiestan preocupación.
El exsubsecretario del Interior, Víctor Ramos, apuntó a que "si la seguridad se va a tratar ahora de un debate constitucional, creo que vamos a estar perdiendo el tiempo en cuanto a las necesidades más urgentes que los chilenos esperan que este Gobierno resuelva".
"La ciudadanía no está esperando un debate constitucional. Lo que está esperando es que se resuelvan los problemas de inseguridad que viven en sus barrios en el día a día. Me preocupa una lógica según la cual una política encuentra un límite en la Constitución, entonces el problema pasa a ser el límite y no la política", afirmó.
En esa línea, apuntó que "probablemente lo que quieran es tratar de dotar de otro halo de moral, de identitario, de adversarial al tema de seguridad".