Este lunes se dio a conocer el fallecimiento de Abraham Santibáñez, destacado periodista, director de importantes medios de comunicación en Chile y Premio Nacional de Periodismo en 2015.
Su carrera estuvo cruzada por la defensa de la ética periodística, los derechos humanos y la libertad de expresión. Tras haber iniciado su carrera periodística en el semanario La Voz del Arzobispado de Santiago, trabajó en las revistas Vea y Ercilla. Y durante la dictadura de Augusto Pinochet dirigió la revista Hoy, opositora al régimen. Más tarde, cuando asumió el presidente Patricio Aylwin en el retorno a la democracia, fue director del diario La Nación.
Entre 1988 y 2009 impartió diversas cátedras en la Escuela de Periodismo de la Facultad de Comunicación y Letras de la Universidad Diego Portales, principalmente centradas en el periodismo interpretativo y la ética. En el año 2006, fue elegido por sus pares, con la primera mayoría, para representarlos ante el Consejo Académico de la Universidad. También desarrolló su actividad académica en la Universidad de Chile, la Universidad Católica, la Universidad de Santiago y la Universidad de Concepción.
Durante los últimos años escribió columnas de opinión en diarios de todo el país, desde La Serena a Punta Arenas.
Fuera de la farmacia
Nacido en Santiago en 1938, estudió la carrera de Química y Farmacia en la Universidad de Chile, donde se dio cuenta de que lo que más le gustaba eran otras cosas. Al obtener el Premio Nacional de Periodismo, relató a la Revista de Educación que "ahí hice lo que mejor he sabido hacer: confeccionar diarios murales y ser un informador permanente en esa comunidad. No terminé primer año y, en vez de dar exámenes, me fui a averiguar los requisitos para entrar a Periodismo, creada hacía tres años. Cumplí los trámites, di una prueba de admisión y quedé amarrado para siempre a esta profesión".
"Ese año en Farmacia no fue perdido. Me confirmó mi verdadera vocación y aunque le di un disgusto a mi madre, pienso que tomé la mejor decisión posible. En mis alumnos en Periodismo he visto algunos que son hijos o nietos de grandes periodistas, o sueñan con personajes fabulosos que han ejercido esta profesión. Hay quienes ven en el periodismo especializado (por ejemplo, el deporte) una posibilidad de realización personal", detalló en aquella oportunidad.
"Lo mío fue simplemente una gran afición a la lectura, que me permitió conocer la realidad desde mi entorno inmediato hasta el mundo entero. Mucho me ayudó una radio galena primero y luego un aparato de radio conectado a una kilométrica antena en el techo que me posibilitaba captar la onda corta. Así fui profundizando un gran deseo de comunicar lo que averiguaba y consideraba de interés", contó también.
Los hornos de Lonquén
Luego de que durante la dictadura se vendiera la revista Ercilla en 1976 por presiones a su línea editorial, fue parte de la génesis de Hoy. Allí se desempeñó como subdirector y director hasta 1989: periodo que fue para él "una gran experiencia como ser humano, como profesional y, muy especialmente como demócrata convencido".
En esa función le tocó ser testigo del hallazgo de los cadáveres de detenidos desaparecidos en Lonquén: "un momento imborrable y doloroso" que aseguró jamás olvidaría.
"Fue el comienzo de un largo proceso -inexplicablemente manipulado por quienes querían matarlos una y otra vez- hasta que fueron enterrados definitivamente en Isla de Maipo en 2010. Quiero creer que esa historia ya está cerrada, lo que no fue fácil por la prepotencia e impunidad con la cual se actuó desde el inicio", detalló.
Y como "demócrata convencido" estableció una carrera que le brindó el respeto de sus pares y también de varias generaciones de periodistas formados por él durante décadas de actividad académica, en las que siempre destacó la importancia de la democracia, la ética y la defensa de los derechos humanos.