El exdirector del Servicio Nacional de Migraciones durante el Gobierno de Gabriel Boric (2022-2026), Luis Eduardo Thayer, analizó este jueves en Cooperativa el primer operativo de expulsión de ciudadanos extranjeros bajo el mandato de José Antonio Kast.
Según afirmó el sociólogo y militante del Frente Amplio (FA) a Lo Que Queda del Día, el operativo que trasladó a 40 personas a países como Bolivia, Colombia y Ecuador en un avión de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) no representa un quiebre o una innovación sustancial, sino que "es un procedimiento bastante habitual y normal, y que está en continuidad también con la política que implementamos nosotros en la Administración anterior".
Thayer reveló que la logística de este vuelo comenzó a gestarse antes del cambio de mando, específicamente entre febrero y marzo de este año.
"Los primeros pasos para este vuelo, el contacto con la FACh y la conversación con la Policía para definir el itinerario según las nacionalidades de los expulsados que ellos tenían a la vista, fue un proceso que se inició en el mes de febrero-marzo del presente año. Las actuales autoridades ciertamente definieron la fecha, se pusieron en contacto probablemente con los consulados, etcétera. Entonces, yo diría que este vuelo es parte de la continuidad de lo que se venía haciendo tanto con la Fuerza Aérea como con las líneas comerciales", dijo el también colaborador del think tank Rumbo Colectivo.
Además, detalló que el actual Gobierno cuenta con recursos ya comprometidos por la gestión de Boric para dar fluidez al sistema, incluido "un contrato por 650 millones de pesos con una compañía aérea para materializar creo que cuatro vuelos chárter, por un monto también de 150-160 por cada vuelo", y otro "contrato con una agencia de viajes por un monto similar, 670 millones, que también dejamos firmado y que también está en nuestro informe de gestión que entregamos a las nuevas autoridades, para hacer expedita la compra de pasajes en vuelos comerciales cuando se realizan las expulsiones de manera individual".
El desafío de las expectativas
Respecto a las promesas de campaña de aumentar drásticamente las deportaciones, el Thayer advirtió sobre una brecha entre el discurso de Kast y la realidad operativa.
Según sus cálculos, incluso con tres vuelos mensuales a capacidad máxima, el volumen anual apenas rondaría las 2.400 personas.
"Hay una expectativa muy alta, puesta en el marco de la campaña y que todavía está de alguna manera alimentada por las autoridades, en términos de incrementar significativamente el volumen de expulsiones (...) y eso no es concordante con las capacidades y el presupuesto ni tampoco con el estado de las relaciones consulares que existen, por ejemplo, con Venezuela", alertó.
Migración como política de Estado
Finalmente, el exdirector de Migraciones llamó a abandonar la "pelea chica" por las cifras y abordar el fenómeno con una mirada de largo plazo.
Si bien reconoció que la construcción de una zanja en el límite norte "es una señal importante que efectivamente puede contribuir", insistió en que el control fronterizo requiere "una política integral, con tecnología, con inversión, con coordinación con los otros países".
"El desafío para el actual Gobierno es mantener o aumentar la tendencia a la baja en los ingresos irregulares en los próximos meses y seguir aumentando las capacidades y las posibilidades de expulsar a personas que efectivamente han cometido delitos o tienen infracciones migratorias graves", sentenció Thayer.