En paralelo a la tercera etapa de la intervención del Municipio de Santiago en el Barrio Meiggs, un grupo de comerciantes ilegales desalojados este martes se enfrentaron con Carabineros en el sector colindante de Blanco Encalada, donde amenazan con reinstalarse.
Paradójicamente, estos sujetos utilizaron algunos toldos azules rotos, además de neumáticos y colchones, para encender barricadas en San Alfonso con Avenida Blanco Encalada, lo que bloqueó el tránsito durante la madrugada de este miércoles.
Además, tal como denunciaron vecinos ayer, en las esquinas de Conferencia con Toesca -justo afuera de un edificio residencial- y San Alfonso con Toesca, además de Claudio Gay y Blanco Encalada, las calles están completamente rayadas con spray.
Esta especie de marcaje de territorio, con los respectivos nombres de cada ambulante, obligó a Carabineros y personal municipal a intervenir de inmediato, algo que no estaba contemplado en el plan original de desalojo, porque se lo tomaron de inmediato.
Los incidentes de más temprano motivaron la concurrencia de un gran contingente policial para resguardar el sector, y si bien las barricadas ya fueron apagadas, hay sujetos esperando afuera de sus vehículos a que los efectivos se retiren para instalar los toldos azules, algunos actualmente amarrados con cadenas a ciertos árboles.
Posteriormente, el personal policial debió utilizar elementos disuasivos para dispersar a los sujetos, en un operativo que lleva por ahora dos personas detenidas.
"Creen que son los dueños"
Adolfo Numi, presidente de la Asociación para el Desarrollo del Barrio Meiggs, comentó en Una Nueva Mañana que "para entender un poco la reacción que tienen y lo que están haciendo, que parece bastante irracional, hay que situarse en un plano histórico de lo que ha ocurrido el último tiempo en el barrio, ellos naturalizaron el control territorial, que lo consideraran algo de ellos y son capaces de tomarse el espacio nuevamente, adueñarse y sacar a Carabineros y volver a establecer una verdadera república independiente".
Numi dice que los ambulantes creen "que son los dueños, que pueden cobrar, que pueden hacer lo que quieran, y al ver en riesgo su fuente de ingreso toman una actitud muy violenta. Yo no entendería esa actitud si no hubiese un objetivo, que es recuperar".
"Es un negocio muy lucrativo, y eso explica que puedan contratar sicarios, guardias, soldados, la persistencia que han tenido en el tiempo", añadió.