El embajador de EE.UU. en Chile, Brandon Judd, cuestionó las críticas emitidas por los ministros de Agricultura y Defensa, Jaime Campos y Fernando Barros, respectivamente, a los nuevos aranceles -de entre 10 y 12,5 por ciento- impuestos por el Gobierno de Donald Trump a 60 economías, entre ellas las chilena, por "esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso".
El titular de Agricultura acusó que el Ejecutivo estadounidense está "violentando el Tratado de Libre Comercio que ya habíamos suscrito" y de "inventar una chiva" para imponer una sanción; mientras que el ministro Barros dijo que la aplicación de la medida "parece muy injusto y genera dudas en la cercanía y confiabilidad de la relación (entre ambos países)".
Este jueves, el embajador Judd se refirió a los cuestionamientos de ambos secretarios de Estado y las calificó como "muy decepcionantes. Es muy decepcionante que, mientras hay negociaciones en curso, ministros que no tienen nada que ver con estas negociaciones estén haciendo comentarios, especialmente cuando usan palabras como 'farsa'".
"¿Entienden? Cuando eso sucede, hace muy difícil para nuestros negociadores en EE.UU. creer que hay algo serio que pueda estar ocurriendo aquí. Así que, nuevamente, necesitamos dejar que esto se desarrolle y luego veremos qué resulta de ello, pero las negociaciones continúan", fustigó el diplomático estadounidense.
Réplica desde Cancillería
Al ingresar esta mañana a La Moneda, el canciller Francisco Pérez Mackenna abordó las declaraciones de Judd pero intentó poner paños fríos, remarcando que la conducción de las tratativas es facultad exclusiva del Ministerio de Relaciones Exteriores.
"Podrán haber muchas opiniones, pero las negociaciones las lleva la Cancillería", señaló el ministro, quien subrayó que el que gana "no es el que golpea más fuerte la mesa, sino quien se sienta en la mesa con la cabeza fría a negociar punto por punto lo que tenemos que negociar para conseguir las mejores condiciones para Chile".