Críticas ha suscitado el anuncio del gobierno de la rebaja de hasta un 25 por ciento en los valores del TAG de la Autopista Central a cambio de extender la concesión de la vía por 20 meses.
Esta medida comenzará a regir a partir de enero próximo y beneficiará solamente a los usuarios que tengan sus pagos al día.
Tras el anuncio, la senadora Camila Flores (RN) recordó que "en la Región de Valparaíso tenemos el peaje más caro de Chile, que está en la comuna de Quillota, horario peak más de ocho mil pesos y por eso necesitamos que esos esfuerzos también lleguen a las demás regiones de nuestro país".
Por su parte, el senador René Manuel García (RN) planteó que "aprovechamos nosotros la oportunidad para que se rebajen todos los peajes de Chile, no solamente en Santiago. La verdad es que cuando se hace un negociado con las concesionarias, toda la vida es en Santiago".
El excandidato presidencial y líder del PDG, Franco Parisi, lo calificó como un "muy mal negocio para Chile, pero muy buen negocio para las concesionarias, y el Presidente Kast nuevamente se equivoca. Lo correcto es negociar tanto un precio de piso como un precio de techo para las utilidades de las concesionarias".
Expertos divididos y gobierno desestima críticas
El director ejecutivo del Consejo de Políticas Públicas de Infraestructura, Carlos Cruz, adelantó que "en el mediano plazo va a significar un aumento en la congestión de la Autopista Central, va a significar un incentivo al uso del automóvil, un desincentivo al uso del transporte público".
"Como señal de política pública de transporte no es una buena señal", lamentó.
Américo Ibarra, director del Instituto de Ambiente Construido de la Universidad de Santiago, aseveró que "va a generar incentivo probablemente al uso de las concesionarias y algunas externalidades positivas, como por ejemplo la disminución de la congestión, aún cuando se puede presentar un riesgo de saturación en las horas punta en la misma ruta concesionada, pero para efectos del transporte público podría haber más espacio liberado para favorecer el transporte de los ciudadanos".
Desde el Ejecutivo, el ministro de Transportes, Louis de Grange, dijo que es solo el primer acuerdo y añadió que "el compromiso del gobierno es ir reduciendo la brecha entre el aumento en el valor de los peajes y el aumento en el ingreso per cápita, y mejorarles el bolsillo a todos los usuarios de las autopistas y las carreteras".
"Efectivamente también estamos trabajando con regiones, pero la magnitud de la rebaja del peaje va a depender de cuántos años de futuro le queda a la concesión. Si es más nueva es difícil que haya un cambio", precisó.