El aluvión del pasado 8 de octubre en las quebradas de Las Condes, el anegamiento total de un subterráneo en Providencia y el colapso por escorrentía en Avenida Irarrázaval (Ñuñoa) evidenciaron la desprotección de Santiago frente a tormentas que descargan en una sola hora el agua equivalente a un mes.
En entrevista con Lo Que Queda Del Día de Cooperativa, Gerardo Ureta, ingeniero civil industrial y académico de la Universidad Finis Terrae, advirtió que estas emergencias no son imprevistas, sino el resultado de instrumentos de planificación territorial obsoletos y una red de alcantarillado de 15 mil kilómetros de la cual el Estado desconoce el trazado y estado de al menos la mitad.
"La información pública está, pero llama la atención que el tomador de decisión, que finalmente es el Estado, no la integre de alguna manera", cuestionó el experto, que, frente a la consolidación de equipamiento educacional, de salud y comercial en zonas de riesgo aluvional como San Carlos de Apoquindo y la precordillera, instó a frenar nuevos permisos y a intervenir la infraestructura preexistente.