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Romance carnal entre un toro y un burro machos intriga a investigadores

Publicado:
| Periodista Digital: Agencia de Noticias EFE

Científicos de la Universidad de Pisa (Italia) observaron 51 actos de monta entre ambos animales en un plazo de apenas dos semanas.

Deliberadamente permanecían juntos lamiéndose, frotándose y acariciándose: "Una relación muy selectiva y constante".

Romance carnal entre un toro y un burro machos intriga a investigadores
 Imagen creada con inteligencia artificial (Gémini)

En homenaje al héroe de la Ilíada y a su amado compañero, los protagonistas de esta historia fueron bautizados "Aquiles" y "Patroclo".

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Las relaciones sexuales entre animales de mismo sexo son muy comunes en la naturaleza, pero un nuevo estudio documentó un inusual vinculo continuado ente un toro y un burro que viven en una meseta de Etiopía (África Oriental).

La investigación, liderada por la Universidad de Pisa (Italia) y que publicó Current Biology, reveló que ambos machos podrían haber elegido fácilmente parejas de la misma especie y del sexo opuesto pero se prefirieron el uno al otro.

La interacciones entre el toro, que llamaron Aquiles, y el burro, Patroclo, que pertenecían a dueños diferentes y solo se veían cuando estaban de pastoreo, no fueron sucesos aislados.

"Lo que realmente nos llamó la atención fue que estas interacciones formaban parte de una relación social muy selectiva y constante entre ambos individuos", destacó Elisabetta Palagi, de la Universidad de Pisa y una de la firmantes del artículo.

Los investigadores registraron todas las interacciones de las que fueron testigos y observaron 51 actos de monta entre el toro y el burro, en el período entre 6 y el 19 de marzo de este año.

Coqueteo e infidelidad

El equipo presenció por primera vez las interacciones entre ambos mientras estaban en el terreno realizando otro estudio sobre un tipo de primate llamado gelada.

Observaron cómo Aquiles montaba a Patroclo y se sorprendieron al ver que este no intentaba esquivarlo, ni mostraba ninguna reacción defensiva, como darle una patada, lo que los llevó a analizar la relación de forma sistemática.

El toro y el burro optaron, en repetidas ocasiones, por permanecer cerca el uno del otro y mostraron muchos comportamientos como lamerse, frotarse y acariciarse con el hocico, tanto antes como después del comportamiento repetido de monta.

Los animales dirigían repetidamente la mayor parte de sus interacciones sociales y sexuales entre ellos, sin que ninguno diera indicios de querer rechazar esas insinuaciones. Además, Patroclo solía mostrar sus cuartos traseros a Achille y le daba pequeños mordiscos.

El toro montó a otro burro macho en dos ocasiones, el cual mostró claros comportamientos de evitación y expresiones amenazantes, como aplastar la orejas.

Tanto Achille como Patroclo interactuaron con semejantes machos y hembras, pero no se observó que quisieran o intentaran montarlos, agregó el estudio.

"Una relación social más amplia y selectiva"

El hallazgo clave no es simplemente que un toro montara a un burro, "lo que ocurre es que este comportamiento sexual inusual formaba parte de una relación social más amplia y selectiva", dijo en un comunicado la investigadora de la Universidad de Pisa Martina Francesconi.

Las observaciones sugieren que ese comportamiento "no puede explicarse fácilmente solo por la falta de oportunidades alternativas de apareamiento, aunque a partir de este estudio no podemos afirmar con exactitud qué función pudieron haber tenido estas interacciones sexuales", agregó la especialista en etología (comportamiento animal), cognición social y biología evolutiva.

Los investigadores afirman que estas observaciones tienen implicaciones más amplias para comprender el comportamiento sexual como un rasgo social complejo que va más allá de su papel en la reproducción. Además, plantearon cuestiones importantes para futuros estudios.

Entre las cuestiones abiertas está la elevada frecuencia del contacto afiliativo (como lamerse o frotarse) posterior al apareamiento entre ambos animales, "que reviste especial interés, aunque resulte más difícil de interpretar".

En lugar de atribuirse únicamente a la excitación sexual, "estas interacciones parecen contribuir a prolongar la interacción social más allá del acto sexual", afirmó el estudio.

Una cuestión fundamental para futuras investigaciones es qué mecanismos -y, posiblemente, qué beneficios- podrían subyacer a estas interacciones y si están relacionadas principalmente con los vínculos sociales, apuntó Palagi.

Entre las posibilidades enumeró que puedan desempeñar un papel en el mantenimiento de las relaciones o en la reducción de la tensión, o que puedan surgir de una combinación de motivaciones sociales y sexuales.

La investigadora dijo que, en términos más generales, les gustaría comprender mejor cómo las relaciones sociales determinan el comportamiento sexual y cómo la flexibilidad conductual permite a los animales desenvolverse en entornos sociales complejos.

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