Cada 25 de abril se conmemora el Día Mundial del Pingüino, una fecha que busca visibilizar la importancia de estas aves como indicadores del estado de salud de los ecosistemas marinos. En ese contexto, Chile ocupa un lugar especialmente relevante: es considerado el país con más especies de pingüinos del mundo.
El territorio nacional alberga importantes poblaciones de pingüinos de Humboldt y de Magallanes, y su vínculo con la Antártica añade otras cinco especies: emperador, Adelia, barbijo, papúa y macaroni.
Esta condición convierte al país en un observatorio estratégico de los impactos ambientales sobre estas aves.
Una señal de alerta temprana
Para la investigadora Gabriela Muñoz, del Laboratorio de Virología Animal de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, la relevancia de los pingüinos va más allá de su valor simbólico.
"Los pingüinos son una señal temprana de lo que está ocurriendo en el medioambiente; cuando sus poblaciones cambian, nos están advirtiendo que algo no está funcionando en el ecosistema", explica la especialista.
Muñoz también destaca su función como especies paraguas: lo que les ocurre a ellos anticipa cómo los cambios ambientales impactarán a otras especies del entorno marino.
El pingüino de Humboldt, en peligro
La principal alerta en el territorio continental recae sobre el pingüino de Humboldt, catalogado actualmente como especie "en peligro de extinción". Su población ha disminuido de forma significativa en los últimos años, afectada por el cambio climático, la aparición de enfermedades y la influenza aviar altamente patógena H5N1.
A eso se suman presiones directas sobre sus hábitats: sobrepesca, turismo no regulado, tránsito marítimo y presencia de perros sin control en zonas costeras.
"Generalmente, las principales amenazas están asociadas a la actividad humana, especialmente a la sobrepesca, que compite directamente con el alimento de los pingüinos", afirma Muñoz.
La investigadora también llama a la ciudadanía a tomar medidas concretas: evitar que las mascotas ingresen sin correa a zonas costeras y contactar a Sernapesca ante cualquier ejemplar varado. Antes del brote de gripe aviar, los ataques de perros eran una de las principales causas de mortalidad en estas aves.
El desafío antártico
En la Antártica, el escenario también es crítico. El profesor Luis Valentín Ferrada, académico de la Facultad de Derecho e investigador del Instituto Milenio BASE, explica que el aumento de temperaturas y la pérdida de hielo marino afectan de manera distinta a cada especie.
La más vulnerable es el pingüino emperador, cuyo ciclo reproductivo depende del hielo marino. "Si el hielo se descongela antes de que los polluelos estén preparados, no pueden sobrevivir", advierte Ferrada.
Los pingüinos Adelia y barbijo también muestran dificultades, mientras que el papúa ha evidenciado por ahora una mayor capacidad de adaptación.
Desde una perspectiva jurídica, el investigador subraya que el sistema del Tratado Antártico cuenta con herramientas de protección, pero que las amenazas globales como el cambio climático exigen avanzar en acuerdos internacionales más específicos y oportunos.
Políticas públicas, una deuda pendiente
Frente a este panorama, Muñoz advierte que Chile tiene una responsabilidad que aún no se refleja plenamente en sus políticas de conservación.
"Chile alberga una especie que no se va a encontrar en otra zona geográfica, por lo que la implementación de políticas públicas asociadas a su protección debiera verse fortalecida", concluye.
Con motivo de esta conmemoración, el centro U-Antártica, en colaboración con la Facultad de Derecho y el Instituto Milenio BASE, realizará el jueves 30 de abril una actividad abierta a la ciudadanía.