El origen y la expansión de la sífilis sigue siendo un tema de debate científico ya que mientras una hipótesis sostiene que la enfermedad llegó a Europa desde América a fines del siglo XV otra plantea que ya existía en el Viejo Continente antes del contacto con los pueblos americanos.
Un estudio publicado en la revista Science aporta nuevos antecedentes al debate sobre el origen de la sífilis al confirmar que la bacteria Treponema pallidum estaba presente en América hace al menos 5.500 años, unos 3.000 años antes de los registros genéticos más antiguos conocidos.
El hallazgo fue realizado por un equipo internacional liderado por Davide Bozzi, del Instituto Suizo de Bioinformática de la Universidad de Lausana, quienes lograron extraer ADN de la bacteria desde restos humanos de un cazador-recolector hallados en la Sabana de Bogotá, en Colombia.
Aunque el genoma corresponde a Treponema pallidum, no coincide con las cepas modernas que hoy causan sífilis y otras enfermedades, lo que sugiere que se trata de una rama evolutiva antigua, separada antes del surgimiento de las variantes actuales.
"Es posible que hayamos descubierto una forma antigua del patógeno que causa la pinta, una enfermedad endémica de América Central y del Sur", explicó la coautora del estudio Anna-Sapfo Malaspinas, quien aclaró que se trata de una hipótesis que aún debe ser investigada.
Según las estimaciones, este linaje se habría separado hace unos 13.700 años, mientras que las subespecies modernas —sífilis, pian y bejel— habrían surgido hace cerca de 6.000 años, en línea con investigaciones previas.
Los investigadores advierten que reconstruir la evolución de estas enfermedades es complejo, ya que las bacterias son genéticamente muy similares, pero se transmiten de manera distinta y provocan síntomas diversos.
"Estos resultados retrasan la asociación de T. pallidum con los humanos por miles de años, posiblemente hasta el Pleistoceno tardío", señaló Bozzi.
El estudio también sugiere que la bacteria circulaba antes del desarrollo de la agricultura, asociándose a sociedades cazadoras-recolectoras con alta movilidad y contacto estrecho entre comunidades pequeñas.
Para los autores, comprender esta larga historia evolutiva no solo ayuda a aclarar el pasado, sino que también puede aportar claves para enfrentar futuras enfermedades y reducir el estigma asociado a infecciones como la sífilis.