Chile comenzó a implementar la fortificación obligatoria de la leche y la harina de trigo con vitamina D, convirtiéndose en el primer país de Latinoamérica en adoptar esta medida. La normativa busca enfrentar el déficit de este nutriente, que afecta especialmente a mujeres en edad fértil, adultos mayores y habitantes de las regiones australes.
La elección de estos alimentos responde a su consumo masivo, bajo costo y capacidad para mantener estable la vitamina D durante los procesos industriales. Los investigadores proyectan que la medida permitirá aumentar la ingesta diaria y mantener a más del 90% de la población libre de una deficiencia severa, aunque advierten que debe complementarse con actividad física y una alimentación adecuada.