La reciente escalada de tensiones en Venezuela ha vuelto a poner sobre la mesa la histórica competencia de potencias en suelo latinoamericano.
Según José Manuel Morales, investigador del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, el escenario actual refleja una evolución de las políticas de influencia, donde Estados Unidos intenta reafirmar su hegemonía frente al avance comercial y diplomático de China.
La Doctrina Monroe 3.0
Para Morales, las acciones unilaterales de Washington en la región no son hechos aislados, sino que responden a una estructura histórica que hoy tiene un nuevo competidor.
"En el siglo XIX era para responderle a Europa, en el siglo XX fue mirando a la Unión Soviética, y esta nueva versión 3.0 dice relación principalmente con China. Estados Unidos está principalmente preocupado de cómo China ha ido aumentando la influencia en la región", explicó el académico a Efecto China.
Este fenómeno, bautizado por diversos analistas como una actualización de la Doctrina Monroe, surge en un momento donde la presencia estadounidense en áreas de inversión y comercio ha decrecido, mientras que Beijing ha ganado terreno de manera sostenida.
La respuesta de China: Paciencia y pragmatismo
Pese a la gravedad del incidente en Caracas, la reacción de China ha sido interpretada por algunos como contenida. Sin embargo, Morales señala que esta postura responde a la política exterior de largo plazo de la potencia asiática.
"China está pensando sus relaciones internacionales mucho más a largo plazo. Este tipo de medidas aumenta el riesgo de una inversión, no solo en lo económico, sino una idea de inversión más amplia de vincularse con China en la región, por lo cual van a tomar medidas mucho más conservadoras ante el riesgo que implica el unilateralismo de Estados Unidos", afirmó el investigador.
El desafío para Chile y la región
Ante un 2026 que se vislumbra complejo, la recomendación de los expertos apunta a la "ambigüedad estratégica". En el caso chileno, ante un eventual cambio de gobierno, Morales sostiene que la relación con China es una política de Estado que trasciende ideologías.
"Tenemos desde el gobierno de Salvador Allende una continuidad en el diálogo político-económico permanente. Nada hace presagiar de que por el cambio de color político, el gobierno que venga haga un cambio en esa política que ha sido clave para el posicionamiento internacional de Chile", concluyó.