En cuatro semanas de presencia en el Museo Nacional de Bellas Artes, la muestra "Auguste Rodin Retrospectiva" ha recibido la visita de 100.000 personas, lo que para el recinto constituye todo un récord y hace pensar que se podría transformar en la más vista en la historia del recinto.
"Pensamos que va a marcar un hito porque además, toda la comunidad nacional tiene una relación con Rodin muy, muy cercana, en el sentido que se siente identificada por la obra de Rodin", afirmó Alejandro Molina, curador de la muestra.
Molina agregó que "hay grandes exposiciones, como la 'De Cézanne a Miró', la de Claudio Bravo, la de (Roberto) Matta, la de (Pablo) Piccaso, la de (Fernando) Botero. Hay muchas que han bordeado, algunas han llegado hasta los 160, 170 mil visitantes".
Para el encargado local de la exposición, la masiva concurrencia de personas se explica porque los chilenos saben cuáles son las obras universales que deben ver cuado tienen la oportunidad, como en el caso del escultor francés, autor de la célebre pieza "El pensador".
"Todos los chilenos van de repente al estadio y se llena el estadio con 80.000 personas para ver un gran partido de fútbol (...) pero cuando los chilenos saben de una obra, de una presentación artística que es reconocida, que es clásica, que ellos tienen referencias y que es indiscutida universalmente por su calidad, y es accesible a ellos, todos masivamente van", explicó.
Las 62 esculturas, 30 dibujos y 28 fotografías, pertenecientes a la colección del Museo Rodin de París, pueden ser visitadas en la Sala Matta y el ala sur del primer piso del Bellas Artes.
La "Auguste Rodin Retrospectiva" estará en exhibición hasta el 7 de agosto próximo, de martes a domingo, entre 10:00 y 19:00 horas. El valor de la entrada es de 600 pesos para adultos y 300 para niños, estudiantes y tercera edad, aunque los días domingo el ingreso al museo es gratuito.
Auguste Rodin, quien nació en París el 12 de noviembre de 1840, comenzó su vida creativa alrededor de los 20 años, y además de esculturas realizó trabajos de decoración en varios edificios públicos de Bruselas y París, lo que le permitía subsistir.
Entre otras obras, ejecutó la Puerta del Infierno, los Burgueses de Calais y el Monumento a Balzac, que, según Bellas Artes, "son testimonios elocuentes de una inmensa sed de experimentación, confrontación y diálogo con el arte pasado y presente".
El autor de "El beso" y "Nijinsky 1912" falleció el 19 de enero 1917.