Museo británico busca grabado que utilizó Van Gogh en autorretrato

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Autor: Cooperativa.cl

La obra fue robada del Courtault Institute of Art en 1981, pero hasta ahora no se había informado de su desaparición.

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Un museo británico que reúne algunas de las obras más importantes del impresionismo y postimpresionismo europeo trata de recuperar un grabado japonés que utilizó el pintor Vincent Van Gogh como fondo en uno de sus autorretratos más conocidos y que desapareció del mismo hace veintitrés años.

 

Se trata del grabado "Geishas en un paisaje", que aparece en el autorretrato del artista con la oreja vendada, que se cortó tras una violenta disputa con su colega Paul Gaughin y que es una de las joyas del mismo museo.

 

El grabado en cuestión fue robado del Courtault Institute of Art, de Londres, en 1981 junto a dos acuarelas, una de Edward Dayes y otra de Samuel Palmer, pero el centro no había comunicado hasta ahora su desaparición.

 

Según informa el museo en su último boletín, el grabado puede identificarse fácilmente lleva las marcas de los alfileres con los que Van Gogh lo fijó en la pared de su estudio de Arles (en el sur de Francia).

 

El instituto londinense todavía no puede recuperar mientras tanto las acuarelas, una de las cuales apareció en una subasta de Sotheby's, y que se cree que las robó un guardián del museo.

 

"Geishas en un paisaje" era una de las imágenes favoritas del pintor holandés, que poseía alrededor de un centenar de grabados japoneses, con los que decoraba su estudio.

 

En 1888, Van Gogh expresó en una carta su admiración por "la enorme claridad" del arte gráfico japonés.

 

Dieciocho meses después de su pelea con Gaughin, Van Gogh, que sufría una fuerte depresión, se suicidó de un disparo en el pecho.

 

Se cree que su hermano, Theo, regaló el citado grabado y otro titulado "Escena de una parodia de Genji" al doctor Gachet, médico homeópata y pintor aficionado que trató al artista y del cual Van Gogh hizo un retrato.

 

Ambos pasaron luego al hijo del médico, quien los vendió en 1957 a un marchante parisino. Ese mismo año, se cree que los adquirió el historiador del arte Douglas Cooper, quien los donó al instituto Courtauld.(EFE)

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