Ese documento, escrito por el diplomático Gonzalo Montt Rivas a su gobierno el 24 de noviembre de 1941, forma parte de las 400.000 páginas de informes de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) de EEUU, ahora desclasificados.
"El problema judío ha sido parcialmente resuelto y se ha decidido erradicar a todos los judíos y enviar a algunos a Polonia, y a otros a la ciudad de Terezin, mientras buscan por un lugar más apartado", escribió el diplomático en noviembre de 1941.
Al día siguiente, las autoridades alemanas publicaron un decreto anunciando que los judíos que habían dejado Alemania y se fueron a vivir a otros lugares no eran alemanes y sus bienes pasaban automáticamente a formar parte del gobierno nazi.
Montt Rivas, que entonces era cónsul en Praga, también tradujo parte de ese decreto y lo envió a las autoridades de Santiago de Chile, que pidieron a sus diplomáticos informes de la situación.
Montt tenía 48 años, simpatizaba con el régimen nazi y era un diplomático de carrera que había servido a su país en Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay, Reino Unido y Estados Unidos, que después de la guerra representó a su país en la ONU y fue embajador en Egipto.
Los servicios de inteligencia británicos interceptaron esos documentos y los compartieron durante la guerra con Estados Unidos.
Fuentes de los Archivos Nacionales de EEUU señalaron que aunque en ese momento, por la ocupación alemana, Praga ya no era la capital checa y la mayor parte de los diplomáticos extranjeros la habían abandonado, Montt siguió haciendo su trabajo "debido a las relaciones amistosas entre la Alemania nazi y la neutral Chile".
Una copia traducida del informe elaborado por el cónsul llegó a poder de los servicios estadounidenses el 20 de marzo de 1942.
Ese documento fue "obtenido subrepticiamente" y apareció en los archivos de David Bruce, jefe de los servicios secretos de la Oficina de Coordinación de Información de EEUU, predecesor de la OSS y de la Agencia Central de Información (CIA).
Bruce, a su vez, lo envió al asistente del director de esa agencia, William Donovan, indicó hoy el grupo de trabajo (IWG) del gobierno de EEUU que coordina la desclasificación de documentos sobre los crímenes de guerra nazis y el gobierno imperial japonés.
Una ley estadounidense de 1998 permite la desclasificación de documentos federales relacionados con lo que los servicios de inteligencia de este país y los británicos podían saber al inicio de esa guerra sobre los planes de Adolf Hitler para los judíos.
Ese y otros documentos relacionados con la época "arrojan nueva luz sobre qué y desde cuándo sabían funcionarios del gobierno de Estados Unidos sobre los planes para erradicar a los judíos", dijo una de las integrantes del IWG, Elizabeth Holtzman, que criticó "la indiferencia" que el conocimiento de esos planes causó entre la
comunidad internacional.
Otro miembro de ese grupo, Thomas Baer, denunció que "los aliados nunca advirtieron a los judíos europeos de los planes de genocidio nazis. Los asesinatos nazis dependieron del secretismo y del subterfugio. Las advertencias no hubieran parado el Holocausto, pero sí habrían salvado vidas".
Richard Breitman, profesor de Historia de la American University de Washington y director de la investigación, señaló de Montt que sus buenos contactos le proporcionaron una posición única para conocer la agenda nazi y sus acciones en los territorios que ocuparon, una perspectiva que no tuvieron la mayoría de los diplomáticos occidentales.
También indicó que el diplomático chileno refleja en sus despachos observaciones generales de la política nazi sobre que "el triunfo alemán en la guerra liberará a Europa de los semitas".
"Esos judíos -agrega- que salven su vida en este juicio serán seguramente deportados a Siberia, donde no tendrán muchas oportunidades de utilizar su capacidad financiera".
En sus despachos también decía, según Breitman, que "a medida que Estados Unidos aumenta sus ataques al Reich, Alemania acelerará la destrucción del semitismo, pues acusa al judaísmo internacional de todas las calamidades ocurridas en el mundo".
Escribió que "la historia de Europa está hecha de luchas de este tipo. Algunas razas desaparecen, absorbidas o destruidas por otras más numerosas, fuertes, inteligentes o más afortunadas".
El diplomático alertó a su gobierno de que había judíos europeos que intentaban llegar a Chile, reclamados por familiares, pero les señalaba que "en lo que a mí respecta, incluso un judío bautizado es un judío". (EFE).