Tras 11 largometrajes en su país llegó a Hollywood para filmar un remake de la cinta "Intermezzo", cuya versión estadounidense de 1939 la convirtió, para la industria y el público, en estrella universal.
Casada con el dentista y neurocirujano Peter Lindstrom y madre de una niña, Pía, sus actuaciones en "Por quién doblan las campanas", "La luz que agoniza", "Cuéntame tu vida", "Tuyo es mi corazón" o "Las campanas de Santa María", junto a actores como Gary Cooper, Charles Boyer, Gregory Peck, Cary Grant o Bing Crosby, le entregaron una imagen de mujer ideal y la convirtieron en una de las actrices más apetecidas por cineastas y críticos.
En 1949 partió a Italia y, una vez separada de Lindstrom, se casó con el director Roberto Rossellini; no obstante, Estados Unidos no la perdonó, la audiencia boicoteó sus películas, Hollywood la hizo a un lado y hasta un representante del Senado la atacó en el recinto.
Las obras que hizo con Rossellini, a quien admiraba por "Roma ciudad abierta" y "Paisá", no obtuvieron el reconocimiento esperado, pero sí su matrimonio que, si bien no duró demasiado, le dejó tres hijos, Robertino, Isabella e Ingrid.
En los años siguientes se convirtió en una trotamundos europea hasta que retornó al cine estadounidense con "Anastasia" para ganar el segundo de los tres Oscar que incluyeron a los obtenidos por "La luz que agoniza" y "Crimen en el Expreso de Oriente".
Alternó el cine, por ejemplo en "Sonata otoñal" dirigida por su compatriota Ingmar Bergman, con la televisión, caso "Otra vuelta de tuerca" y "Una mujer llamada Golda", y el teatro en varias oportunidades.
Volvió a casarse con el productor televisivo Lars Schmidt del que se divorció en 1975 y quien la acompañaba cuando murió de cáncer en Londres, el 29 de agosto de 1982, exactamente a 67 años de su nacimiento. (www.clarin.com)