La trama, una mezcla de romance y fantasía, comienza cuando un científico, Stuart (Liev Schreiber), descubre y traspasa una puerta en el tiempo trayendo en su regreso al noble Duque de Albany, Leopold (Jackman). De ahí en adelante, lo obvio. El sujeto, aún confundido por la moderna Nueva York, sucumbe ante los encantos y la indiferencia de una exitosa ejecutiva, Kate (Ryan), dando origen a un amor imposible que parece ir directo al fracaso una vez que él retorne a su verdadera época (1876).
Si bien la cinta no logró transformarse en un éxito comercial en Estados Unidos, la idea parece haber ido dirigida con ese primer objetivo. Rescatar a la algo olvidada Meg Ryan y unirla a un emergente Hugh Jackman (Los Hombres X), quien ya ha dado sus primeros pasos en las comedias románticas en Alguien como tú, para dar un gran batatazo en la taquilla.
Gran parte de las falencias del filme parecen acusar directamente a su director, James Mangold, quien no evitó en ningún momento incluir escenas archivistas como la secuencia en la que la secretaria metete que lee historias románticas o las reacciones de Leopold al enfrentarse a los electrodomésticos.
Mangold posee una corta y poco exitosa carrera en Hollywood, destacándose por dos cintas totalmente distintas, Tierra de Policías con Sylvester Stallone, e Inocencia Interrumpida con Winona Ryder, las que pese a generar expectativas no lograron entusiasmar ni al público ni a los críticos.
Sin embargo, Kate and Leopold tiene su lado amable, ya que pese a que sus personajes y la historia parecen conocidos y a una forzada vuelta de tuerca para acomodar el final, resulta liviana, simpática y no oculta cierta inocencia de los cuentos de hadas.
Kate and Leopold es sólo una película regular y un nulo aporte a la carrera de Meg Ryan, quien gracias a algún milagro de la naturaleza y pese a sus ya cumplidos 40 años, puede darse el lujo de lucir creíble en un rol que en el Hollywood actual habrían dado a una quinceañera. Jackman, por su parte, logra cierta chispa y humor como el noble Leopold, lo que se repite en los personajes secundarios.
Kate, el personaje principal del filme, recuerda en más de algún aspecto a la exitosa y complicada Ally McBeal de la serie homónima de la cadena Fox, emitida también en nuestro país, lo que finalmente evidencia que la cinta no es más que eso, un episodio entretenido para pasar el rato en una fría tarde de invierno.