Tópicos: Cultura

La Quintrala era un "híbrido" y una "rebelde" aseguró Gustavo Frías

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Autor: Cooperativa.cl

"Tres nombres para Catalina" es el título de la primera novela, de una trilogía sobre la misteriosa y enigmática Catalina de los Ríos y Lisperguer, escrita por Gustavo Frias. La temible mujer, que vivió en los albores del siglo XVII, en realidad fue un "híbrido", por el mestizaje de razas que posee, y una "rebelde" por el rescate que hace de la cultura indígena, aseguró el autor entrevistado en el programa "Por la Mañana en Cooperativa".

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La primera novela de la trilogía, que continuará con "La Doña de Campofrío" y "Quintrala", no es propiamente histórica, pero utiliza pasajes extraídos de la vida de la protagonista, narrados desde una perspectiva dramática y mezclados con la imaginación, explicó Frías. El autor añadió que el volumen está ambientado en el Chile colonial, época donde vivió la hija de Catalina de los Ríos y Esteban de Britto, quien por esos años fue nombrado gobernador de Santiago. Sin embargo, añadió el escritor, De Britto "nunca ejerció su nuevo cargo porque murió envenenado", asesinato que fue asignado a la Quintrala. "Son muchos los crímenes que se le atribuyen. Incluso se dice que le dio un pollo envenenado, lo que no es una novedad en la familia. Catalina y María (su hermana) tuvieron que asilarse en un convento porque habrían envenenado a otras personas", afirmó. No obstante, aseguró que dicha época "fue muy cruel" y muchas de estas costumbres eran habituales. "Durante su niñez, Catalina debe haber visto al menos dos descuartizamientos, ocho ajusticiamientos, y una enorme cantidad de personas amarradas y azotadas en la vía pública por haber cometido algún delito", recalcó. Recordó que ella fue fruto de dos mundos opuestos. Uno, el de los españoles, marcado por la cruz, donde las órdenes emanaban del centro y otro marcado por el círculo donde las relaciones eran más solidarias y no había una jerarquía tan absoluta. Agregó que a esta estratificación del poder se sumó la mezcla de razas y sangre que existían en Chile; que iba desde la indígena, pasando por la española y africana, hasta la europea. "Por la unión de la sangre indígena y las herencias europeas Catalina no conocía límites ni respeto por las leyes de ambos mundos", aseguró. Añadió que "ella encarna un paradigma de la chilenidad, es casi una definición de nuestra identidad. Fue un híbrido, una mezcla de muchas razas, en un momento cuando la cultura del Aconcagua estaba muy vigente". "Además –agrega- era descendiente del cacique de Tobalaba, es decir, una aristocrática que reconoció ancestros indígenas, reconoció su hibridez, en que otras familias ocultaban su pasado. De hecho, en esa época había sólo 76 hijos legítimos. Ella fue una rebelde. Este pasado indígena aceptado. El ser nieta de un indio tiene que haber provocado una mayor comprensión de la realidad indígena", subrayó. Agregó que es un tema muy actual, porque todavía muchas personas niegan su pasado generando una verdadera hipocresía nacional motivada por el chisme. Frías señaló que los derechos cinematográficos de la saga "Tres nombres para Catalina" fueron adquiridos por Bon Films, quienes podrían realizar próximamente la película, aunque no precisó si el proyecto se concretará y cuándo.

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