Este jueves 17 de abril falleció a los 87 años Gabriel García Márquez, quien se encontraba en su hogar de Ciudad de México luego de permanecer hospitalizado debido a complicaciones respiratorias.
Uno de los autores más prolijos de la novela latinoamericana, artífice del llamado "Realismo Mágico" en la literatura universal. García Márquez nació el 6 de marzo de 1927 en Aracataca, Colombia.
Escritor, cuentista, guionista y periodista de profesión, el colombiano nunca cultivó un estilo definido, era más bien libre y avanzaba al son de su imaginación.
De ahí es que salen hitos literarios como "Cien Años de Soledad", su más reconocido trabajo; "Del Amor y Otros Demonios"; "El Amor En Los Tiempos Del Cólera"; y tantos otros.
Pero García Márquez tenía una única misión. Así lo comentó en el Cuarto Congreso De La Lengua Española de Cartagena, en su país natal, por allá en 2007. "No sé a qué hora sucedió todo. Sólo sé que desde que tenía 17 meses, 17 años y hasta la mañana de hoy, no he hecho cosa distinta que levantarme temprano todos los días, sentarme frente a un teclado para llenar una página en blanco o una pantalla vacía del computador, con la única misión de escribir una historia aún no contada por nadie que le haga más feliz la vida a un lector inexistente", declaró.
Influenciado por figuras como Ernest Hemingway, James Joyce y Virginia Woolf, pero sobre todo por William Faulkner, García Márquez fue infalible, tanto así que ni los comentarios de los críticos lo afectaban.
El Nobel de 1982
Los reconocimientos nunca estuvieron ausentes en la carrera de Gabriel García Márquez. Recibió el Premio Rómulo Gallegos por "Cien Años De Soledad" en 1972; la Medalla De La Legión De Honor en Francia en 1981, la Condecoración Águila Azteca en México en 1982 y luego de que se reconstruyera la casa en que nació, el Municipio de Aracataca inauguró un museo en su memoria en 2010.
Pero sin duda, uno de los puntos más altos en la vida del autor, fue cuando en 1982 se transformó en el primer colombiano en ganar un Premio Nobel de Literatura. En Estocolmo, al recibir el galardón, el discurso de García Márquez metafóricamente puso en evidencia las realidades de las dictaduras que se apoderaban del continente latinoamericano en esa época.
"Hace 11 años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego", dijo en su discurso de aceptación.
García Márquez había reducido sus apariciones en público al mínimo posible. La mayor parte del tiempo la pasaba en su casa, al sur de ciudad de México, donde se estableció hace más de 30 años.
Hoy, los lectores del mundo lamentan la partida de la mente tras Macondo, alguien que a pesar de vivir en el mundo de sus letras, siempre dijo: "No hay en mis novelas una línea que no esté basada en la realidad".