A diferencia de días anteriores, esta cuarta noche no contó con número de obertura. Joe Vasconcellos fue el encargado de abrir los fuegos de la denominada "noche chilena".
"Conciencia" y "Mágico" fueron los temas que Vasconcellos utilizó en el inicio de su show. Para la Quinta fue imposible el abstraerse del particular sonido de Vasconcellos, una mezcla entre el neofloclor criollo y ritmos de raíces brasileños, y a poco andar público y artista ya eran uno sólo.
Por otro lado, la sólida conformación de la banda que lo acompaña, con Rosario Saavedra en voces y Cristián Gálvez en bajo, es un elemento que claramente conspira a favor de Vasconcellos, sumado al hecho de que a esta altura la mayor parte de los temas que interpreta han pasado a constituir parte del imaginario musical chileno. Por lo mismo, no extrañó observar la reacción de público de esta jornada, que disfrutó a concho de éxitos como "Huellas", "La joya del Pacífico", "Hijo del sol luminoso", "Volante o maleta", "Quieto" o "La funa", además de otras creaciones menos conocidas como "La acelerá".
El delirio del público era evidente y la Antorcha de Plata y de Oro fue una justa retribución. El músico aprovechó el momento de intimidad para recordar a los fallecidos ex integrantes de Congreso y Los Jaivas, Jaime Vivanco y Eduardo "Gato" Alquinta. El "monstruo" también tuvo palabras de aliento para Vasconcellos y su recién finalizada disputa con el ello EMI, y por medio de un cerrado "Joe, amigo, el pueblo está contigo" le comunicó su parecer.
Llegó el momento del adiós y Vasconcellos eligió el tema "Las seis" para despedirse de la Quinta Vergara. Una pausa en la jornada sirvió para aplacar los gritos que pedían el retorno del artista.
Comentando su actuación por los micrófonos de Radio Cooperativa, el cantante dedicó los galardones obtenidos "a todos los amigos que ya no están y que están ahí en espíritu y en alma y que están apoyando todo esto y que uno siente esa presencia y ese apoyo espiritual". Además, manifestó su esperanza de que finalmente "Pinky y Cerebro no nos lleven a la guerra".
Respecto al panorama musical que se enfrentará luego de cerrar un acuerdo con el sello EMI para editar un nuevo registro, dijo que esperaba que tener la inspiración necesaria "para tener un lindo disco".
El público, a pesar de la ansiedad por escuchar a Los Prisioneros siguió atentamente el despliegue del Ballet Folclórico Nacional, Bafona, y una coreografía con sellos característicos de la Isla de Pascua, además del número de humor preparado por Natalia Cuevas que logró salir del paso de algunas rechiflas iniciales y terminó arrancando las risas del "monstruo", que le obsequió la segunda Antorcha de Plata de la noche.
Lo que vino después fue el anuncio de los temas clasificados a la fase final de la competencia folclórica. Los elegidos fueron "Pintadita" (Argentina), "Volverás" (Perú) y "Como un ladrón" (Chile), cuya autoría pertenece a Patricio Manns, interpretados por Fernando Barrientos, Julio Andrade y Aléx Fernández y el Clan, respectivamente.
En tanto, España con "Este amor es tuyo"; Estados Unidos con "Entre mis sueños"; Italia con "Y pasa el tiempo"; República Dominicana con "Si te vas", y Venezuela con "Bésame de nuevo" son los temas que accedieron a semifinales de la Competencia Internacional.
Un Willy Sabor rodeado de personajes de historieta no logró mucha sintonía con el "monstruo" y tras cantar un par de temas se alejó de la Quinta. Posteriormente señaló a Radio Cooperativa que su paso por Viña 2003 lo dejó contento, recalcando que "la gente se portó súper bien".
La cuarta jornada se llamó Los Prisioneros
Al momento de apersonarse en el escenario, el trío sanmiguelino fue recibido con un cerrado aplauso, momento que fue asumido por Jorge González para reírse del contexto de días pasados y pedir al monstruo que los pifiaran. Queremos pifias, solicitó.
Sexo fue el tema elegido para abrir su actuación en la Quinta Vergara. González no desaprovechó la atención puesta en la banda y jugó con las letras de varios temas interpretadas por Los Prisioneros. Quieren rating, quieren más pifias, quieren más petróleo, quieren más guerra" o Yo amo a los argentinos, amo a los peruanos y amo los bolivianos y al que no le guste que me lama el ano", fueron parte de las frases que se despachó.
Quizás uno de los momentos más tensos se vivió cuando el vocalista de la banda, en medio del estribillo de "Sexo" criticó al "curita con el sermón en el canal de la televisión, luego la propaganda del celular con la mina con el poto al aire, el curita con la censura en cierto canal de televisión, luego la mina con las tetas operadas con la propaganda de cerveza, el señor que no puede hacer la propaganda del condón, el parece que quiere que todo el mundo muera de sida (...), el curita hablando del amor de Jesús pero cuando torturan y matan se queda callado puesto que lo que mataron eran comunistas anticristianos, puesto a quienes torturaron tenían vacías de armas las manos y con toda esa tortura su canal los bolsillos se llenaron. Se acuerdan ellos eran los patriotas".
Musicalmente, Los Prisioneros cumplieron una redonda presentación en la que combinaron espacios para el rock más tradicional como en "¿Por qué no se van?", "Quieren dinero" y "Quien mató a Marilyn" versus momentos más cercanos al tecno pop, presentes a través de creaciones como "Tren al sur", "Estrechez de corazón" y "El baile de los que sobran".
De nada sirvió la entrega de la medalla recordatoria, la Antorcha de Plata y de Oro, frente a la insistencia del público, que absolutamente delirante pedía la Gaviota de Plata, premio reservado en forma exclusiva a los artistas en competencia. Quizás por lo mismo y como manera de distender el ambiente tanto Antonio Vodanovic como Myriam Hernández se despidieron de la Quinta, antes de que comenzaran los sones de No necesitamos banderas.
Sin embargo luego de cantar "Corazones" y "Pa, pa, pa", el trío de músicos se sentó a esperar que la organización les hiciera entrega de la Gaviota de Plata. Luego de algunos instantes de incertidumbre, Myriam Hernández se apareció en el escenario y en forma inédita en esta versión 2003, colocó dicho galardón en sus manos.
"La voz de los ochenta" marcó el fin de la actuación de Los Prisioneros, quienes se retiraron en medio de grandes muestras de cariño por parte del público.