Mientras la prensa y la televisión han comentado reiteradamente su trabajo, incluyendo entrevistas sobre diversos aspectos de su vida y de su obra, Isabel Allende da una charla en la universidad inglesa de Cambridge, invitada por esa prestigiosa casa de estudios acerca de su trabajo y de su próxima novela.
Aprovechando su presencia en el país, Caning Halls la invitó ayer domingo para que conversara con los miembros de ese centro hispano y luso-brasileño con sede en Londres, quienes se reunieron en masa y extraordinariamente un día domingo para escuchar a la escritora chilena.
La escritora habló sobre sus nuevos proyectos, destacando que cada tema que trata en sus obras, tiene que tener alguna directa relación con ella y que sus principales personajes son generalmente modelos de la vida real, gente que ella ha conocido.
Dijo que para ella es muy difícil separar la realidad de la ficción y que no puede escribir obras en inglés, idioma que domina perfectamente porque no es su lengua materna. Agregó que el idioma es como la sangre, sumamente personal y que viene del corazón. Sin embargo, señaló que tiene una muy buena relación, casi mística con la persona que traduce sus novelas al inglés, quien también ha traducido a ese idioma mucha poesía, obras de Neruda y de Octavio Paz, entre otros.
Cuando se le preguntó cuál era la razón según ella de que actualmente no haya nuevos libros latinoamericanos en Europa, como ocurrió con el boom de hace algunas décadas, dijo que era porque tal vez habían saturado el mercado. Indicó asimismo que a la nueva generación de escritores no le gusta el llamado realismo mágico y no hablan de política y del exilio, sino que están más influidos por el cine y el fenómeno de la globalización.
Sobre su nueva novela, Isabel Allende señaló que no estaba segura si se iba a publicar este año pero que se llama La ciudad de las bestias: es una historia para jóvenes, la han leído niños de once años para arriba. La historia, situada en el Amazonas, es la historia de un niño norteamericano que se va con su abuela, que es una escritora de viajes, a hacer un reportaje al Amazonas.
Sobre las modificaciones que está adquiriendo el castellano en Estados Unidos, donde reside, la escritora afirmó que los idiomas crecen orgánicamente y que deben ser flexibles o de otra manera se transforman en lenguas muertas. El inglés, por ejemplo recibe muchas influencias y las acepta, por eso se ha transformado en el esperanto del mundo. Agregó que el español que se habla en Estados Unidos no sólo ha tenido que adquirir muchas expresiones inglesas, sino que la gente que lo habla viene de muchas regiones diversas, lo que hace que su desarrollo sea menos uniforme.