Tópicos: Cultura

Protagonista real de "Memorias de una geisha" cuenta su verdad en libro propio

Publicado:
Autor: Cooperativa.cl

La mujer en que se basó el novelista estadounidense Arthur Golden para escribir durante la década del 90 su best seller "Memorias de una geisha" decidió contar su verdad luego de anunciar públicamente haber sido traicionada por el escritor, a quien llevó a tribunales por difamación. La geisha Mineko Iwasaki, publicó su versión en "Vida de una geisha, la verdadera historia".

contenido de servicio
Llévatelo:

Mineko Iwasaki, de 53 años, decidió contar la labor de las mujeres instruidas en Japón desde la infancia para deleitar a los hombres con los placeres estéticos. "No puedo hablar del libro de Golden porque los abogados recomiendan que no lo haga hasta que termine el juicio", precisó Iwasaki; quien demandó al escritor por revelar su identidad, luego de supuestamente haberle prometido el anonimato. En "Vida de una geisha", Iwasaki cuenta sus inicios desde los cinco años hasta que abandonó esta profesión, a los 29, cuando tras alcanzar mucho éxito y fama se sentía "asfixiada y cansada por no poder modernizar y actualizar las rígidas tradiciones". "En 1873 el gobierno regularizó y normalizó la profesión con la intención de que la mujer pudiera ser más independiente económicamente, pero a mí no me pareció que esto mejorara y ayudara a la mujer, que necesitaba una mejora en el reconocimiento y en los planes de estudios", argumentó la retirada geisha. La geisha desarrolló el libro en colaboración con la autora y traductora estadounidense Rande Brown. "Sé que el desconocimiento y la confusión sobre la geisha no alcanza sólo a Occidente sino a mi propio país", aclaró Iwasaki, pero en Japón existían dos distritos, el del placer y el de la flor y el sauce, donde vivíamos las geishas", dijo. Históricamente, el trabajo de las geishas consistía en amenizar a los comensales de un banquete, hombres y mujeres, con música, danza, poesía y ceremonia de té o sake. Con respecto al futuro de esta profesión, Iwasaki sólo dice que cuando dejó su distrito "había 700 geishas, y ahora sólo hay cien y aunque creo que esta cifra puede subir pienso que en Japón no quedan tantos individuos ricos, con tiempo libre y medios necesarios para mantener el mundo de la flor y el sauce", manifestó. (EFE)

LEER ARTICULO COMPLETO

Suscríbete a nuestro newsletter