Jacobo, hijo de José, se hizo cargo de la iglesia de Jerusalén tras la resurrección de Jesús y murió alrededor del año 62 de nuestra era.
En octubre de 2001, la revista estadounidense Biblical Archeology Review anunció el descubrimiento de una pieza que confirmaba la existencia de Cristo, "literalmente escrita en piedra... o el primer descubrimiento arqueológico que corrobora las referencias bíblicas de Jesús".
La prueba sería la inscripción en arameo grabada en el "Osario de Jacobo", un sarcófago de piedra de poco más de 50 centímetros de longitud, con un texto que dice "Jacobo (también llamado Santiago), hijo de José, hermano de Jesús".
Los análisis del paleógrafo André Lemaire, de la Universidad parisiense de la Sorbona, indican que la inscripción está realizada en una forma de escritura sólo utilizada entre los años 10 y 70 de nuestra era y que el osario data aproximadamente alrededor del año 63. Tan pronto como se anunció el descubrimiento, surgieron preguntas y afloraron misterios.
Oded Golan, un ingeniero israelí de 51 años cuya afición es la colección de piezas arqueológicas, admitió públicamente la semana pasada ser el dueño del codiciado osario, sólo después que el sarcófago llegase a Toronto para ser exhibido y se descubriese que había sido dañado durante el viaje.
La siguiente cuestión es porqué Golan, quien dice posee el osario desde comienzos de la década de 1970, tardó casi 30 años en revelar tan importante descubrimiento. El sujeto sostiene no haber prestado atención a la pieza, porque los nombres de Santiago, José y Jesús eran muy comunes hace 2.000 años.
Pero los más escépticos dudan de esta explicación y apuntan a la ley israelí sobre antigüedades, que estipula que toda pieza arqueológica descubierta o encontrada en Israel después de 1978 es propiedad del Estado. Si Golan adquirió el osario recientemente, como algunos sospechan, el sarcófago tendría que ser expropiado.
La tercera cuestión se refiere a la inscripción en sí misma. La doctora Rochelle Altman, una experta en inscripciones y escritura antigua, afirma que el osario y la primera parte de la inscripción son genuinas, pero que "la segunda parte es un fraude".
Según Altman, la caja es realmente un osario del primer siglo de nuestra era, la inscripción "Santiago, hijo de José" es real pero la segunda parte, "hermano de Jesús" es "una falsedad toscamente ejecutada y añadida posteriormente".
Durante el viaje a Canadá, la preciosa pieza fue dañada y llegó a la ciudad canadiense con unas profundas grietas que recorren el lateral de la caja donde está la cuestionada inscripción. Lo que parece haber sido un accidente empieza a resultar sospechoso cuando se han revelado detalles del traslado del osario.
La pieza fue consignada a la firma Brinks, especializada en el transporte de objetos preciosos. El osario de casi dos mil años de antiagüedad fue arropado con varias capas de envoltorio plástico e introducido en un contenedor de cartón, en vez de una caja rígida para mover delicadas piezas.
Y en vez de ser enviado en un vuelo directo entre Tel Aviv y Toronto, Brinks decidió mandar el osario primero a Nueva York y luego a Hamilton (Ontario), antes de llegar a su destino final. (EFE)