Cobreloa se llevó todos los aplausos del fútbol chileno de 2003
Cobreloa se consagró a nivel local en el año que marcó el retiro de uno de los máximos ídolos del fútbol nacional: Iván Zamorano.
Cobreloa se consagró a nivel local en el año que marcó el retiro de uno de los máximos ídolos del fútbol nacional: Iván Zamorano.
Parecía ser el año para que Colo Colo agregara un par de estrellas a su palmarés. Los albos se habían potenciado para encarar la competencia nacional con nombres como Manuel Neira, Leonardo Ramos, Miguel Angel Romero y, sobre todo, Iván Zamorano, quien cumplió su promesa de vestir de blanco.
Sólo Universidad de Chile, que contrató al colombiano Faustino Asprilla para equiparar la expectación que producía Zamorano, asomaba como un rival de cuidado para Colo Colo.
Cobreloa, de la mano de Nelson Acosta, soñaba con festejar un título nacional esquivo desde 1992 y lo hizo realidad al ganar con relativa comodidad la fase regular del certamen.
Los loínos aprovecharon la ventaja de terminar en casa todas las fases de la liguilla, dejaron en el camino a Santiago Wanderers, Unión Española y Huachipato, y llegaron a la gran final del Apertura donde les esperaba Colo Colo con un Iván Zamorano que soñaba con retirarse como campeón.
En el primer partido jugado en Santiago los mineros empataron 0-0 y la mesa les quedó servida. En la revancha en Calama se dieron un festín: ganaron por 4-0. Los colocolinos no soportaron la humillación y tres de sus jugadores, entre ellos Iván Zamorano, vieron la tarjeta roja.
Y desde ahora Cobreloa también es bicampeón
Sin Iván Zamorano, sin Faustino Asprilla, sin Mauricio Pinilla, sin Nelson Acosta, sin Rodrigo Meléndez y sin varias otras figuras que habían encandilado en la primera parte del año, en julio se inició el Torneo de Clausura.
Nuevamente Colo Colo y Cobreloa aparecían como favoritos, seguidos de Universidad de Concepción, Unión Española -que si ya se había reforzado para el Apertura, después se potenció aún más con la llegada del goleador uruguayo Gustavo Bizcayzacú, a la postre máximo artillero del torneo- y las dos universidades capitalinas.
Los albos ganaron las 15 fechas del tramo regular y ratificaron toda su envergadura en los play-off, dejando en el camino a Deportes Puerto Montt, Huachipato, Universidad Católica, y Cobresal. Los otros candidatos se quedaron en el camino.
Cobreloa reservó toda su energía para la etapa decisiva y sin perder ningún partido llegó a la final tras mandar al cadalso a Universidad de Chile, a Unión Española y Santiago Wanderers. Le esperaba otra vez Colo Colo.
La historia esta vez comenzaba de manera distinta, pues los albos terminaban definiendo la serie en casa. Más encima en Calama rescataron un empate 2-2.
Pero el equipo de Garisto dio un golpe perfecto en el Estadio Monumental al ganar por 2-1 y se tituló campeón. El desierto se volvió a llenar de gloria, el DT uruguayo se fue por la puerta ancha cumpliendo su promesa (cuando se retiró en 1978 prometió que volvería para tocar el cielo con Cobreloa) y los loínos desde ahora también tienen un bicampeonato a su haber.
Cobreloa tampoco destiñó en la Libertadores
Cobreloa también sacó cuentas alegres en la Copa Libertadores de América. El equipo minero se instaló entre los ocho mejores del continente, convirtiéndose en el primer equipo chileno que lo conseguía desde 1997, cuando Colo Colo cayó en semifinales con Cruzeiro de Brasil.
El elenco naranja, entonces conducido por Nelson Bonifacio Acosta, tuvo la mala suerte de toparse con el mejor equipo del mundo, Boca Juniors, que lo sacó de carrera venciéndolo tanto en Calama como en Buenos Aires por estrechos 2-1.
La buena campaña de los nortinos en la Copa se basó en su buen rendimiento de visita. En tal condición, Cobreloa perdió apenas un partido (el de Buenos Aires ante Boca), ganó dos (a Alianza Lima por 3-2 en la primera ronda y a Pumas de la UNAM de México por 1-0 en la segunda fase) y empató dos (ante Olimpia de Paraguay y Gimnasia y Esgrima de La Plata de Argentina por 0-0).
Los otros dos representantes chilenos en la Libertadores, Colo Colo y Universidad Católica, no sortearon la primera fase. Ambos equipos terminaron últimos en sus series, aunque los albos tuvieron el consuelo de rescatar un empate 2-2 en La Bombonera ante Boca Juniors.
Las universidades reprobaron el año
El año 2003 tuvo un tono gris para Universidad de Chile y Universidad Católica. Ambos con políticas de austeridad económica hicieron historia con sus pobres campañas. En lo institucional, los azules cerraron el año de la peor forma luego que de la Tesorería General de la república pidió su quiebra ante la justicia.
Universidad de Chile pintaba para más con un equipo en el que figuraban Faustino Asprilla, Juan Pablo Raponi, Mauricio Pinilla, Diego Rivarola, entre otros. Pero terminó decepcionando al ser eliminada en los cuartos de final del Torneo de Apertura y al verse enredada en continuos atrasos en el pago de los sueldos.
En el segundo semestre la historia no fue mejor. Ante el incierto panorama económico se marcharon varias figuras, otras, como Pinilla, fueron rematadas al mejor postor para aliviar la crisis. Resultado: un plantel despotenciado, sin jerarquía, aunque en el Clausura apareció con la tricota azul el nombre de Marcelo Vega.
La U no pudo salir del foso, ni económico ni futbolístico, terminó tempranamente fuera de la lucha por el título en ambos torneos y el DT Víctor Hugo Castañeda, quien durante el año debió soportar la furia de la disconforme hinchada azul, pagó con su cabeza la magra temporada.
A Universidad Católica no le fue mejor. Y aunque en el Apertura fue eliminada en cuartos de final por Colo Colo con un arbitraje que los perjudicó, las cuentas siempre fueron negativas en San Carlos, especialmente por el pálido espectáculo que ofrecía el equipo en la cancha.
Además la UC se farreó dos buenas oportunidades de elevar sus bonos en el año: la Copa Libertadores, de la que se cayó en la primera ronda y la Copa Sudamericana, donde llegó hasta la segunda fase, pero fue eliminada por Cienciano de Perú, a la postre campeón del certamen.
La UC tampoco dio con el tono en el Clausura, pese a la llegada de un par de refuerzos de renombre: Esteban Valencia y Sebastián Rozental.
Salvo el técnico Oscar Meneses, quien prometió el título a los hinchas, nadie más daba un peso por los de la franja. Y así fue como quedaron eliminados en la segunda ronda, nuevamente a manos de Colo Colo. Consecuencia: al igual que en la U, el DT fue el chivo expiatorio y debió dejar su cargo.
Universidad de Concepción hizo historia al llegar a la Copa Libertadores
Universidad de Concepción entró en la historia. Con apenas tres años en el profesionalismo y en su debut en Primera División, el equipo del Campanil logró lo que sus pares de la capital (la U y la UC) deseaban a gritos: clasificar a la Copa Libertadores.
Gran mérito en ello tiene el entrenador Fernando Díaz, quien armó un plantel con jugadores que en su mayoría habían sido desdeñados por sus equipos y de a poco lo arrimó a los lugares de privilegio del balompié nacional.
Universidad de Concepción se ganó el derecho a representar a Chile en la Copa -junto al campeón Cobreloa y a Colo Colo- al sumar el mayor puntaje en el año, gracias a la suma de las 15 fechas regulares del Apertura más las 15 del Clausura.
Ahora los desafíos serán mayores para la Universidad de Concepción. La vara le quedó alta al recién llegado Oscar Meneses, quien junto con definir los refuerzos que llegarán al equipo, deberá comenzar a estudiar a los rivales que el equipo penquista tendrá en el Grupo 3 de la Libertadores, Cruzeiro (Brasil), Caracas (Venezuela), México 1.