Cada cierto tiempo, un iluminado aparece en la vida de las personas. Cuando éste convoca a miles de seres humanos, se trata de un profeta. Marco Antonio Solís encarna musicalmente esta característica, porque el fervor que desató en sus seguidores fue tal, que sin lugar a dudas se transformó en el artista más importante de la 46ª. edición del Festival de Viña del Mar.
En las afueras de la Quinta ya se sentía un ambiente especial, los asistentes a la clausura del evento portaban -como disciplinados seguidores- cintillos, banderas y fotografías del intérprete; mientras, en interior del recinto, la temperatura se elevaba como en el mediodía del más caluroso día del verano.
Luego de la presentación de los animadores y una extensa introducción musical -de seis minutos-, los acordes de "Invéntame", del disco de 1999 "Trozos de mi alma", inundaron el coliseo de la Ciudad Jardín, cuyo público coreó desde el primer verso.
Lo que provoca Solís es impresionante, es una figura incrustada en el corazón de la gente, que vibra en su fibra más íntima con cada una de las frases que el azteca interpreta.
Si hasta la víspera Miguel Bosé concitó la mayor ovación de Viña 2005, este lunes Marco Antonio Solís no sólo dejó atrás la "marca" del español, sino que además se situó como una de las mayores en años en la Quinta Vergara.
Vestido de impecable blanco, incluidos sus zapatos, el ex Buki entregó parte de esos éxitos que impuso entre quienes lo siguen, y que se cuentan por decenas.
"Recuerdos, tristeza y soledad", "Tu cárcel" -que dedicó a quienes viajaron cientos de kilómetros para verlo-, "Mi eterno amor secreto", "Morenita", "Sigue sin mí" y "Ahora te vas" se sucedieron sobre el proscenio.
Solís entiende que su trabajo se prueba en vivo y se hace acompañar por una banda numerosa y de calidad, que incluyó un cuarteto de violines traídos desde Santiago.
"Si te pudiera mentir" logró una ensordecedora recepción, algo que se repitió con "Viva el amor", "Mi mayor sacrificio", "Cómo fui a enamorarme de ti" y "O me voy o te vas", durante la cual presentó a sus músicos y se despidió del público.
No hubo de necesidad de que los animadores se cuestionaran qué hacer, la Antorcha de Plata ya era del mexicano, quien presentó "Más que tu amigo" y recibió la primera visita de una fan que logró superar los equipos de seguridad que custodian el escenario.
La entrega de la Antorcha de Oro fue, obviamente, lo que siguió... incluso antes de que Solís subiera a la Quinta se entendía que él no bajaría sin la tríada de galardones viñamarinos.
"Si no te hubieras ido", el máximo hit de Solís, coronó el segundo bis del mexicano, quien en ese momento recibió el segundo abrazo de una seguidora que esquivó a los custodios apostados alrededor del escenario.
La emoción de Solís fue real y, como es su costumbre, agradeció a Dios con una silenciosa oración. Aunque volvió a camarines, Myriam Hernández y Ricardo Montaner lo volvieron a llamar y el propio venezolano corrió al backstage para traerle personalmente la Gaviota de Plata al azteca.
"Gracias a Dios, gracias a ustedes", exclamó Marco Antonio Solís, quien usó "Dónde estará mi primavera" para agradecer a la Quinta por su incondicional cariño.
El corolario de la hora 35 minutos de concierto del mexicano fue "Necesito una compañera", lo que no fue del agrado del público, que consideró que aún era poco para su ídolo y pidió insistentemente una Gaviota de Oro, la que no llegó, pero la demanda sí logró empañar la presentación de los tres competidores internacionales y de la también mexicana Fey, quienes sucumbieron ante las pifias de los seguidores del "iluminado" Solís.