La concha acústica quedó en el pasado y esta noche cerca de 15 mil espectadores, y millones de televidentes, podrán observar el imponente anfitreatro de cemento de cinco niveles en que, desde ahora en adelante, se llevará a cabo el espectáculo viñamarino.
Una nueva escenografía, que busca parecer a un paisaje marino con una pantalla gigante que se ubica al centro del escenario, será testigo de la ceremonia de obertura del Festival, de la que aún no se conocen detalles.
El artista encargado de abrir los fuegos será el mexicano Cristian Castro, que, de acuerdo a los observado a su llegada a Viña del Mar, provocará más de algún revuelo en su paso por la remozada Quinta. Más si se considera que su espectáculo, según propia confesión, durará aproximadamente 75 minutos.
Castro hará un recorrido por su extensa carrera, reflejada en la publicación de siete larga duración, aunque principalmente enfocará su actuación en su último disco, "Azul", del cual destacan el single homónimo y "Yo Quería", placa que no presentó el año 2000, en su debut en la Quinta Vergara.
El cantante español Sergio Dalma, miembro del jurado internacional, será el encargado de saciar aún más los paladares del público romántico, en una presentación en la que seguramente recordará éxitos de los comienzos de la década del noventa, como "Bailar Pegados" y "Esa Chica es Mía".
El ritmo y el baile también estarán por partida doble. Las primeras en salir al escenario serán As Meninas, una agrupación de siete jóvenes brasileñas, precursoras del ritmo Axe en Chile gracias a su éxito Xibom Bombom.
El cierre de la primera jornada, que también presentará las primeras cinco canciones del género internacional y tres del folclórico, estará a cargo de dos agrupaciones uruguayas, Chocolate y Nietos del Futuro.
Los primeros volverán a interpretar el tema más bailado del año 2001, Mayonesa, mientras que Nietos del Futuro reeditarán el éxito alcanzado con Uka Shaka y Gelatina.
La interrogante de la jornada estará puesta en David & Dania, número de variedades destinado a reemplazar a los humoristas, que este año prácticamente no tendrán cabida en el escenario festivalero.