Poco después de que se apagaran las luces, todo el Santander Arena (exMovistar Arena) vibró al volver a escuchar en territorio nacional aquella voz magnética y enérgica de un artista español universal. En tan solo segundos, Raphael nos demostró que, a sus 83 años, sigue siendo aquel, el de siempre.
El triunfal retorno del Divo de Linares con la gira "Raphaelísimo" no solo fue una celebración de más de seis décadas de carrera, sino que también un regalo por parte de un artista que no sabe vivir de otra manera que no sea en los escenarios, especialmente tras los graves problemas de salud que lo mantuvieron alejado de los focos hace unos años.
Por ello, su presentación de este lunes en Chile, que bordeó las dos horas, fue metódica y rigurosa, con apenas pausa entre las más de 25 canciones de su repertorio, donde Raphael se centró en interpretar cada pieza de forma impecable, con una voz potente que nunca perdió fuerza, dando rienda suelta a su teatralidad y a sus manierismos, prácticamente sin espacio de interacción con el público.
Su trabajo era uno solo: dejar el alma para dar el mejor espectáculo posible, porque no hay nadie que lo detenga.
Con más de 25 canciones, el Divo de Linares apenas dio pausa al espectáculo. (Foto: Multimúsica)
La noche comenzó con su inconfundible versión de "La Noche" de Salvatore Adamo para encender los ánimos, que estallaron con un "Yo sigo siendo aquel" que convirtió en una verdadera declaración de principios al asegurar que sigue siendo "el Raphael de siempre".
"Digan lo que digan los demás", enfatizó con otro de sus emblemáticos temas, donde también se escucharon infaltables como "Mi gran noche" y "Si no estuvieras tú", antes de entrar en los sonidos de la canción francesa a los que homenajea con su disco "Ayer... aún" (2024), donde reversiona a gigantes como Édith Piaf.
La edad no se sentía en la voz, pero su cuerpo decía otra cosa. Una silla giratoria se ha transformado en un compañero fiel del artista al estar en un escenario, viéndose obligado a sentarse en ciertos momentos del show.
Sin embargo, ocupaba este elemento como un participante más del espectáculo, girando en ella, desbordando manierismos y explotando los sentimientos de las canciones, como la sufridas y dramáticas "Amor mío" o "Cuando tú no estás".
Siempre habrá canciones que queden fuera del tintero, como la icónica "Frente al Espejo", pero la selección recorre las épocas precisas al incluir "Estar enamorado" y "En carne viva", para dar el salto a "Escándalo" y "Qué sabe nadie".
La potente voz de Raphael nunca perdió fuerza, con el público olvidando que tiene 83 años. (Foto: Multimúsica)
El cierre con "Como yo te amo", el tema de Rocío Jurado que popularizó el español, fue la despedida perfecta, reiterando una y otra vez los "te amo" dirigidos a los presentes, agradecido por el cariño recibido y regresando en varias oportunidades solo para escuchar sus aplausos. Una declaración de amor a una audiencia fiel que festeja tener la suerte de seguir contando con esta leyenda que parece no conocer el cansancio.
Resulta un privilegio verlo entregado al público y el propio Raphael, pese a los delicados problemas de salud que enfrentó, no se ha planteado abandonar los escenarios. Tanto así que, al cantar "Yo soy aquel", declaró con fuerza: "Estoy aquí, ¡un año más, señores!".