Al menos seis de los 121 ocupantes del avión chipriota que el domingo 14 de agosto se estrelló cerca de Atenas estaban vivos al momento del impacto, según dijo Filipos Kuchaftis, el jefe del cuerpo griego de forenses.
Kuchaftis, encargado de examinar los restos de las víctimas del siniestro, declaró que el corazón y los pulmones de esos viajeros "funcionaban" y que esas personas "respiraban" en el momento del siniestro, según dijo a la agencia de noticias griega ANA.
El experto forense añadió que "no puedo excluir que pudieran estar desmayados ni que se mantuvieran con todos sus sentidos a la hora del accidente".
Kuchaftis dijo que no recordaba si entre los cadáveres ya examinados estaba el del copiloto, Pambo Haralambos, que ya fue reconocido por sus familiares.
Los pilotos de los cazas F-16 que despegaron desde Atenas para investigar la situación en vuelo del Boeing 737-300 de la compañía Helios informaron que vieron en la cabina al copiloto desmayado o muerto y que el piloto no estaba en su puesto.
Kuchaftis declaró que continuará con el examen del resto de los cadáveres, algunos de los cuales están carbonizados, para verificar si otros pasajeros estaban vivos en el momento del siniestro.
Informó que hay 80 cadáveres que no son reconocibles porque están completamente quemados.
El forense declaró que los exámenes de sustancias tóxicas halladas permitirán confirmar o excluir diversas conjeturas sobre las posibles causas del accidente del avión chipriota.
El proceso de identificación comenzó este lunes cuando tanto los familiares de los 15 pasajeros griegos y del piloto alemán, como los de 99 greco-chipriotas que llegaron en un vuelo especial desde Larnaca (Chipre), se reunieron para ser llevados por las autoridades a la morgue del hospital de Gudi, en Atenas.
Los equipos de rescate trabajaron toda la noche para recuperar los cuerpos de las víctimas de los escombros del Boeing esparcidos por la ladera de un monte situado a 60 kilómetros al norte de Atenas.
Entre las víctimas figuran 21 niños, confirmó el Gobierno chipriota después que la compañía Helios difundiera la lista de pasajeros.
El viceministro de Sanidad griego, Thanasis Yanopulos, había informado que no se había podido efectuar la identificación de 30 cadáveres, por lo que fueron llevados a un tanatorio en la localidad de Sjistos para efectuar pruebas de ADN, cuyos resultados se tendrán dentro de unos 10 días.
Cuando los demás cuerpos sean identificados, serán trasladados a Larnaca, desde el aeropuerto militar de Elefsina.
Según las autoridades, dentro de una semana tendrán la información que sobre las causas del accidente se obtenga de las cajas negras del avión, que fueron enviadas a París para ser examinadas.
A la espera de conocer su contenido, los investigadores apuntan a una avería en el sistema de refrigeración que habría originado una despresurización de la cabina, como causa de la tragedia.
Para apoyar las investigaciones, la policía chipriota registró este lunes en Larnaca las oficinas de la compañía Helios, propietaria del avión siniestrado, por orden del fiscal del Estado, Petros Klerides.
Grecia decretó día de duelo nacional para el martes 16 de agosto, además de tres minutos de silencio que se observarán al mediodía en todo el sector público en recuerdo de las víctimas y Chipre, de donde eran la mayoría de los fallecidos, declaró a partir de este lunes tres días de duelo.
La policía de Salónica, en el norte de Grecia, informó que el supuesto mensaje de celular de un pasajero que un hombre dijo haber recibido poco antes de estrellarse el avión no fue real.
El individuo fue detenido en Salónica y confesó que había inventado la historia, un mensaje de móvil en el que el pasajero, que dijo era un primo suyo, le decía que el piloto "estaba morado, estamos congelados y me despido para siempre".
El Boeing 373/800 de Helios, compañía especialista desde 1999 en vuelos baratos, que viajaba desde Larnaca a Praga con escala en Atenas, se estrelló el domingo contra el monte Ossobos, a unos 60 kilómetros al norte de la capital de Grecia.