El representante de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Afganistán, Jean Arnault, pidió el envió urgente de las nuevas tropas prometidas por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para reforzar la seguridad de cara a los comicios presidenciales convocados para el 9 de octubre próximo, tras el atentado ocurrido este domingo en la ciudad de Herat.
En el hecho, al menos cinco personas murieron y más de treinta quedaron con heridas al explotar una bomba cerca de una comisaría de policía en una calle muy transitada de Herat, según informó una fuente del Gobierno provincial.
En la Cumbre que celebró a finales del pasado junio en Estambul, la Alianza Atlántica aprobó elevar de 6.500 a 10.000 los efectivos de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF)que hasta ahora se encarga de la vigilancia del área de Kabul.
"No es cuestión de que la protección para el proceso electoral llegue el día de las votaciones. El momento para enviar las fuerzas internacionales es ahora, no dentro de cuatro meses", recalcó Arnault que se mostró preocupado por el aumento de la violencia en Afganistán a medida que se acercan los comicios.
El atentado de este domingo en Herat se produjo poco antes del comienzo de una ceremonia por el inicio del desarme de las milicias locales, dentro del programa del Gobierno afgano y de la ONU para reinsertar en la vida civil a los miles de combatientes de los ejércitos privados de los "señores de la guerra" que hay en el país.
Arnault admitió que quizá algún "señor de la guerra" podría estar implicado en el atentado, ya que muchos de ellos actúan como gobernadores regionales y se resisten a desarmar sus milicias con el argumento de que es insuficiente el Ejército Nacional, que sólo cuenta con algo más de 11.000 soldados bien entrenados.
"En muchos países se producen incidentes violentos sólo con el fin de demostrar que esta o aquella fuerza es indispensable", apuntó el representante de las Naciones Unidas.
El gobernador de Herat es Ismail Jan, uno de los "señores de la guerra" más poderosos de Afganistán y su región ha sido, desde que fue derrocado el grupo ultraintegrista islámico Talibán, a finales de 2001, una de las zonas más tranquilas de Afganistán.
El incidente más grave en la provincia se produjo el pasado 21 de marzo, cuando el ministro de Aviación Civil afgano, Mirwais Sadiq, hijo de Ismail Jan, fue asesinado en un enfrentamiento con miembros de una milicia rival en el que fallecieron 16 personas, según el Gobierno de Kabul.
El presidente interino de Afganistán, Hamid Karzai, claro favorito para los comicios del próximo nueve de octubre, manifestó su propósito de desarmar antes de las elecciones al menos a 40.000 de los más de 100.000 milicianos que se calcula que hay en Afganistán, pero el proceso transcurre va lento y, hasta ahora, según la ONU, han sido desmovilizados unos 1.000.
Aunque las autoridades de Herat han señalado que no saben quién pudo colocar la bomba, otra posibilidad es que los talibanes hayan llevado a cabo el atentado dentro de su campaña para boicotear los comicios.
Los talibanes, a los que combaten 20.000 soldados de Estados Unidos con apoyo del Ejército Nacional y las milicias leales al Gobierno de Kabul, incrementaron en los últimos meses sus acciones y, desde hace unas semanas, los atentados contra personas implicadas en el proceso electoral.
El pasado viernes, la Comisión Electoral Conjunta formada por la ONU y el Gobierno afgano anunció la fecha del 9 de octubre para las elecciones presidenciales y admitió que no había condiciones para celebrar los comicios legislativos.
Fuentes de Naciones Unidas en Kabul dijeron que las condiciones para celebrar las elecciones presidenciales aún son "precarias", debido a la inseguridad y también a la falta de fondos para organizarlas y problemas con el censo.
Según el Gobierno afgano, de los más de diez millones de personas con derecho al voto que se calcula hay en el país se han registrado ya unos seis millones, cifra que consideran "suficiente" para celebrar los comicios. (EFE)