Mark Thatcher se declarará culpable de contribuir involuntariamente al invertir en un helicóptero que fue usado por los presuntos participantes en un supuesto intento de golpe de Estado contra el dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, en marzo pasado, según informó este jueves la Agencia Sudafricana de Prensa (SAPA).
Sipho Ngwema, portavoz de la fiscalía sudafricana, confirmó que el hijo de la ex primera ministra británica, Margaret Thatcher, se presentará el jueves 13 de enero en el tribunal de Ciudad del Cabo que sigue la causa contra él, aunque declinó informar sobre las razones de la presentación del encausado.
Los tres mercenarios que señalaron a Thacher como colaborador del intento golpista fueron identificados como Crause Steyl y dos de sus hombres, Harry Carlse y Lourens Horn, quienes fueron puestos en libertad en Sudáfrica a cambio de que participen en el juicio como testigos de cargo y sólo recibieron multas.
Los abogados del hijo de la ex "dama de hierro" británica señalaron que estuvo en todo momento "en la periferia" del supuesto golpe, mientras que quienes tratan de inculparlo desempeñaron un papel central en la intentona, pese a lo cual fueron liberados.
El empresario, de 51 años, que reside en Sudáfrica desde hace 10 años, negó haber conocido las intenciones del uso del helicóptero y afirmó que siempre creyó que se trataba de una simple ambulancia.
Thatcher fue detenido el 25 de agosto de 2004 en su casa de Ciudad del Cabo acusado de violar las leyes antimercenarias sudafricanas al apoyar presuntamente la financiación de un intento de golpe contra el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang.
Desde entonces, no podía abandonar Sudáfrica y estaba citado para declarar ante el tribunal el próximo 18 de febrero.
El canal británico de noticias Sky News aseguró que Thatcher podría admitir que financió el costo de los servicios de una ambulancia aérea que iba a ser utilizada por los presuntos mercenarios, y que pagaría una multa de 300.000 libras esterlinas (más de 320 millones de pesos) y recibiría una sentencia de cinco años de cárcel, que sería suspendida, lo cual le permitiría salir de Sudáfrica y viajar a Estados Unidos, donde ya se encuentran su esposa y sus dos hijos.
Ninguna fuente judicial o policial sudafricana confirmó estas afirmaciones. (EFE)