Policía dispersó a multitud que se dirigía a sede de gobierno en Kirguizistán
El presidente kirguís, Askar Akáyev, destituyó al ministro del Interior y al Fiscal General por su mala gestión de la crisis política que vive el país centroasiático.
El presidente kirguís, Askar Akáyev, destituyó al ministro del Interior y al Fiscal General por su mala gestión de la crisis política que vive el país centroasiático.
La Policía kirguís dispersó este miércoles a cerca de 300 personas que se dirigían a la sede del Gobierno en el centro de Bishkek, capital de esta república centroasiática, informó la agencia Interfax.
Varios manifestantes fueron detenidos por la Policía, que no llevaba ni armas de fuego ni porras, mientras grupos de jóvenes partidarios de la oposición continúan intentando romper el cordón policial alrededor de la plaza central de la capital kirguís.
Tropas del Ministerio del Interior y un escuadrón de la policía antidisturbios acordonan desde el martes la plaza central de Bishkek y guardias armados con fusiles kaláshnikov vigilan los edificios públicos.
La oposición había convocado para este miércoles un acto de protesta frente a la estatua del escritor ruso, Máximo Gorki, tras lo que tenía previsto desplazarse por las calles de la capital para demandar la inmediata dimisión del presidente kirguís, Askar Akáyev, en el poder desde 1990.
A pesar de que la oposición ha establecido un Gobierno paralelo en las regiones meridionales de Osh, Jalal-abad, la noroccidental de Talás, el extremo suroriental de Batken, y la región central de Narin, Akáyev negó el martes que se plantee declarar el estado de excepción.
"La actual crisis no tiene ni puede tener una solución de fuerza. Todos los problemas deben resolverse por la vía política", señaló el presidente kirguís.
La oposición defendió en los primeros días de protestas una transferencia pacífica de poder, pero las autoridades acusan a grupos criminales relacionados con el narcotráfico de intentar desestabilizar el país recurriendo a la violencia.
Akáyev, el único dirigente centroasiático sin bagaje comunista, prometió el martes durante la primera sesión del nuevo Parlamento, al que calificó de "legítimo", que "nunca permitirá el estallido de una revolución 'de color'" como en Ucrania o Georgia.
El presidente kirguís destituyó al ministro del Interior y al Fiscal General por su mala gestión de la crisis, mientras el primer ministro, Nikolái Tanáyev, se desplazó al sur para dialogar con los líderes de las protestas antigubernamentales. (EFE)