Más de un millón de taiwaneses, junto al presidente Chen Shui-bian y el primer ministro Frank Hsieh, marcharon este sábado en protesta contra la Ley Antisecesión de China, que permite el uso de "medios no pacíficos" contra la isla, indicaron fuentes de los organizadores.
Más de 10.000 policías vigilaron la marcha, mientras que unos 500 soldados de civil protegieron al presidente y a su familia.
Chen, que desfiló en parte del trayecto, cantó junto a cientos de miles de manifestantes la canción "Venceremos", como "símbolo de la lucha por una sociedad igualitaria y democrática" y en protesta por la amenaza de la Ley Antisecesión.
La participación del mandatario taiwanés recibió la bendición de "los aliados", dijo el secretario general de la Presidencia, Yu Shyi-kun, en referencia especial a Estados Unidos, que pidió a Taipei moderación en su respuesta a Pekín para impedir una escalada en el conflicto del estrecho de la isla.
El dirigente no pronunció discursos en la marcha, aunque en el acto final participó en la entonación popular de una canción especialmente preparada para el acto, "Taiwán es nuestro cariño", en la que se insta a la unidad y la defensa de la paz y democracia.
En la avenida que desemboca en el Palacio Presidencial, los organizadores colocaron dos símbolos de la protesta: una gigantesca bola blanca inscrita con la palabra "Peace" ("Paz") y un gran erizo rojo con púas que representan los 706 misiles chinos ubicados a
pocos kilómetros de la isla, que fueron uno de los asuntos más recurrentes en la marcha.
Cientos de taxis también participaron en las protestas con la palabra "Peace" ("Paz") pintada en blanco sobre sus techos amarillos para subrayar la oposición isleña al uso de "medios no pacíficos" permitido por la Ley Antisecesión, aprobada el 14 de marzo por la Asamblea Nacional Popular en Pekín.
La pacífica marcha tuvo su nota discordante cuando un grupo de extremistas quemó una bandera de China, aunque la policía actuó con rapidez para apagar las llamas.
Mientras, miembros del grupo Falung Gong, perseguido en China, aprovecharon para participar en la marcha, en la que mostraron pancartas en las que instan a los chinos a que abandonen el Partido Comunista.
La organización movilizó más de 5.000 autobuses procedentes de todas partes de Taiwán y preparó 200.000 botellas de agua y 1.500 servicios sanitarios públicos, con más de dos millones de dólares estadounidenses recaudados de individuos y grupos privados, con el fin de dejar claro que la protesta era "popular" y no "gubernamental".
La independentista Unión Solidaridad de Taiwán (UST), encabezada por su dirigente máximo, el ex presidente taiwanés Lee Teng-hui, declarado "enemigo de la Patria" por China, pidió durante la manifestación la unión contra China de todos los taiwaneses para proteger la independencia y soberanía isleña.
Lee propuso además que la isla abandone el nombre oficial de República de China y adopte el de República de Taiwán.
La oposición, que "lamentó" la promulgación de la Ley Antisecesión de China, rechazó participar en la marcha, aunque no prohibió que lo hiciesen sus miembros a título personal.
El Gobierno taiwanés adoptó una postura moderada ante la Ley Antisecesión y no tiene planes de promulgar leyes para contrarrestar la legislación china, aunque sí lanzó una campaña internacional en contra del uso de la fuerza en el estrecho de Formosa y en defensa de la democracia y el derecho de los taiwaneses a decidir su destino sin amenazas bélicas chinas. (EFE)