Asimismo, pidió con vehemencia al periodista que le entrevistaba que no comparara a Uruguay con Argentina. "No me comparen con Argentina, en todo caso compárenme con países de América Latina como Chile o Brasil, pero de ninguna manera con Argentina", remarcó al ser consultado sobre los indicios de que Uruguay podría caer en una crisis similar a la de su país vecino.
"Argentina tiene un problema que tiene que resolver ella, sin mirar para afuera. Ustedes arreglen sus propios problemas y no se metan con Uruguay. Somos dos países diferentes", señaló al periodista, de nacionalidad argentina.
Pero concluida la entrevista, y con los micrófonos aún colocados, el mandatario uruguayo, visiblemente molesto, lanzó sus frases más ofensivas. "Los argentinos son una manga de ladrones, desde el primero hasta el último", sentenció Batlle.
Conferencia para congraciarse
En una conferencia de prensa convocada tras conocerse las declaraciones, Batlle dijo sentirse "agredido" y "agraviado" por la transmisión de la "conversación particular" que siguió a la entrevista.
Añadió que esa actitud de los periodistas argentinos sirvió para "hacer daño a Duhalde, a Uruguay y a la relaciones entre países hermanos", y destacó los esfuerzos de su colega de Argentina para sacar a ese país de la crisis más profunda de su historia.
No sólo calificó a Duhalde como "buen argentino", de "aquellos que luchan por su país, de aquellos... que trabajan para salir adelante", sino que aseguró incluso que él mismo es "más argentino que otra cosa".
El portavoz de Duhalde, Eduardo Amadeo, fue el encargado de dar la respuesta oficial del Gobierno argentino. En declaración a los periodistas en Buenos Aires, Amadeo anunció la reunión de este martes entre Duhalde y Batlle, y remarcó que el mandatario argentino, pese a recibir las declaraciones con "pena y preocupación", había "dado por superado" el conflicto debido a "la particular situación de ambos países y a la amistad histórica entre sus pueblos".
También precisó que el presidente uruguayo se había comunicado telefónicamente con Duhalde para pedir disculpas y para ofrecerse a viajar a Buenos Aires.
Reacciones
Las reacciones de los dirigentes políticos argentinos no se hicieron esperar. El jefe del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, señaló que "en nombre de los millones de argentinos que se levantan todos los días a las cinco de la mañana para trabajar honradamente, de los millones de argentinos desocupados y desesperados y de los cientos de miles de chicos hambrientos e inocentes, lo mínimo que tendría que hacer es pedir disculpas".
En igual sentido se pronunció el diputado del Partido Socialista Democrático Héctor Polino, quien sostuvo que las palabras de Batlle "son un agravio al pueblo argentino".
El diputado de la Unión Cívica Radical Ricardo Vázquez, en tanto, consideró que las declaraciones "empañan las tradicionales relaciones amistosas de Argentina y Uruguay", y dijo que desde la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja, que integra, "se le van a pedir explicaciones" a Batlle.
Su colega Eduardo Di Cola, del gobernante Partido Justicialista, calificó de "imprudentes" las afirmaciones y manifestó que "buena parte del dinero espurio obtenido a través de la corrupción en Argentina encontró en Uruguay una excelente puerta de salida".
Las declaraciones de Batlle reanimaron el debate en Uruguay sobre si los frecuentes percances del presidente son fruto de su espontaneidad o de la incapacidad de sus asesores.
Los uruguayos se preguntan si se trata de un nuevo capítulo del "Gobierno divertido" que prometió en su campaña electoral o de otro traspié de un presidente sin asesoramiento adecuado que le convierte en un general sin tropa.(Agencias)