Motín en cárcel de Río de Janeiro finalizó con ocho muertos
Reos que cayeron en manos de miembros de la organización criminal Comando Rojo, famosa por controlar el tráfico de drogas y armas en favelas, fueron las víctimas fatales de la rebelión.
Reos que cayeron en manos de miembros de la organización criminal Comando Rojo, famosa por controlar el tráfico de drogas y armas en favelas, fueron las víctimas fatales de la rebelión.
Al menos ocho reclusos fueron asesinados por miembros de una banda rival en una cárcel de Río de Janeiro, durante un motín con intento de fuga, informaron las autoridades.
Al cabo de dos horas y media de rebelión en el presidio Ary Franco, en el norte de la ciudad, los amotinados se entregaron y liberaron a dos guardias que mantenían como rehenes, explicó la Secretaría de Administración Penitenciaria del gobierno del estado de Río de Janeiro.
Los reclusos cayeron en manos de miembros de la organización criminal Comando Rojo, famosa por controlar el tráfico de drogas y armas en las favelas de la ciudad, según las primeras versiones.
El motín comenzó a la hora del desayuno, cuando unos 30 presos intentaron fugarse y tomaron a los guardias como rehenes.
En el presidio de Ary Franco hay unos 1.200 reclusos, casi el doble de su capacidad real, según las propias autoridades.
Políticos defensores de los derechos humanos, apostados en el lugar, dijeron a medios locales que ya hace 30 días durante una visita de inspección detectaron un "clima hostil" en el penal y recibieron denuncias de maltratos y condiciones precarias en las celdas.
En las hacinadas cárceles brasileñas son frecuentes los motines y asesinatos, en acciones ejecutadas principalmente por bandas que tienen amplias conexiones con el mundo exterior y con policías corruptos, según denuncias de organizaciones no gubernamentales.