El columnista estadounidense Robert Novak, que desencadenó el "caso Plame" al revelar hace tres años el nombre, hasta ese momento secreto, de una agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), afirmó en un artículo que el principal asesor político de la Casa Blanca fue una de sus fuentes.
El asesor en cuestión es Karl Rove, objeto durante más de dos años de la investigación dirigida por el fiscal Patrick Fitzgerald para identificar a la persona que filtró a la prensa el nombre de la agente secreta Valerie Plame, un acto ilegal en Estados Unidos.
La publicación del nombre de la espía se produjo poco después que su marido, el ex diplomático Joseph Wilson, rebatiese en un informe los argumentos del Gobierno estadounidense para justificar la guerra de Irak.
Wilson aseguró en su momento que la revelación del nombre de su esposa había sido una venganza orquestada desde la Casa Blanca.
La pesquisa de Fitzgerald se tradujo en la acusación y dimisión de Lewis Libby, ex asesor del vicepresidente Dick Cheney y quien afronta cargos de obstrucción a la justicia, falso testimonio por mentir a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y perjurio.
Sin embargo, Rove ha logrado, en contra de todos los pronósticos, salir indemne de la larga investigación que atrajo durante meses la atención de Washington.
Aunque hasta hace poco todavía se rumoreaba que la cabeza del artífice de las victorias electorales del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aún podría rodar, Fitzgerald pareció descartarlo hace un mes al decir que no preveía presentar cargos contra Rove.
Y es precisamente ahora, cuando parece claro que Rove no será acusado y que Bush no lo despedirá, Novak aseguró en su columna, que se publica en varios periódicos, que Rove fue una de sus fuentes.
Según el periodista, el asesor de Bush le confirmó que efectivamente Valerie Plame era una agente de la CIA. Agregó además que descubrió la ocupación de Plame por medio de otra fuente, que se negó a identificar en público, y que lo que hizo con Rove fue confirmar la información.
El silencio de Novak durante los momentos más importantes de la investigación destapó todo tipo de rumores. A diferencia de otros periodistas que fueron incluso a la cárcel por negarse a identificar sus fuentes, Novak no había dicho nada hasta este miércoles.
En su artículo el columnista aseguró que se mantuvo callado a petición de la Justicia y que habló ahora porque el fiscal Fitzgerald le aseguró que finalizó la parte de la investigación que lo involucraba.
Al mantener silencio, Novak logró proteger a Bush en la campaña presidencial de 2004, durante la cual la Casa Blanca negó que Rove hubiera desempeñado papel alguno en la filtración a la prensa del nombre de Plame. (EFE)